EL AGUA Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

 

Desde hace varios años el cambio climático está aumentando la presión sobre las masas de agua.

¿Qué efectos del cambio climático están surgiendo los últimos años?

De inundaciones y sequías a la acidificación de los océanos y el aumento de los niveles del mar. Pues según diversos estudios se prevé que los efectos del cambio climático en el agua se intensifiquen a lo largo de los próximos años. Estos cambios están dando lugar a que se emprendan acciones en todo el mundo.
Las ciudades ya se están adaptando con  soluciones basadas en la naturaleza más sostenibles para disminuir los efectos de las inundaciones y utilizando el agua de manera más inteligente y sostenible, de modo que sea posible convivir con las sequías.

Puesto que hay más agua que tierra sobre la superficie del planeta, el calentamiento de los océanos representa alrededor del 93% del calentamiento del planeta desde 1950.

¿Cómo se produce este calentamiento en el agua?

Es producido como consecuencia del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo de dióxido de carbono, atrapando cada vez más energía solar dentro de la atmósfera.
La mayor parte de este calor atrapado se acaba almacenando en los océanos, lo que repercute en la temperatura y en la circulación del agua. Las temperaturas cada vez más altas también están fundiendo las capas de hielo polares. A medida que se reduce la superficie total del hielo y la cubierta de nieve, va reduciéndose la cantidad de energía solar que se refleja al espacio, lo que hace que el planeta se caliente aún más. Ello, a su vez, hace que se incorpore más agua dulce a los océanos, lo que altera aún más las corrientes.

Uno de los sectores con mayor protagonismo a la hora de paliar significativamente los efectos del cambio climático es el sector del agua.
Pero, ¿cuáles son los principales efectos del cambio climático?

  • Las sequías: Es una de las consecuencias más duras del cambio climático siendo cada vez más severas y frecuentes. Además la serie histórica nos confirma que cada vez afectan más a las zonas geográficas más secas, aumentando por tanto su extensión en tiempo y cantidad.
  • El aumento del nivel del mar a causa del deshielo: consecuencia que aún está a tiempo de retornarse antes de llegar al punto de inflexión.
    El aumento del nivel del mar, junto con la sobreexplotación de los acuíferos en zonas costeras, está agravando la intrusión de agua salina en los mismos produciendo la salinización de las reservas de agua dulce.
  • La deforestación: impacto directo en la política del cambio climático al reducir la capacidad de absorción de CO2, favorecer el avance de la desertificación y el aumento de CO2 por la degradación natural de los residuos orgánicos.
  • La degradación de la materia orgánica en las aguas residuales no tratadas: Las emisiones de CO2 equivalentes son motivadas por la ausencia de tratamiento de aguas residuales, así como el NO2,  y metano (CH4)  que son los gases realmente emitidos.

 

¿Qué soluciones tecnológicas y medioambientales son posibles?

 

  1. La desalación

Única fuente de generación de agua potable no convencional en zonas en las que no existe otra alternativa. También se ha debatido mucho como opción al transporte de agua, porque para distancias superiores a 100 km desde el punto de origen, la desalación es más eficiente y competitiva en términos de metro cuadrado de agua producida/transportada.

 

Las antiguas plantas de desalación térmica que se mantienen en la actualidad, situadas en su mayoría en Oriente Medio, han pasado a estar cuestionadas por su alto grado de emisiones y grandes consumos de petróleo. La base de su funcionamiento, en la mayor parte de los casos, se basa en la producción de energía térmica obteniendo agua como subproducto y con un consumo energético desorbitado. Pero observamos con optimismo una clara tendencia en la sustitución de las mismas por plantas de mayor eficiencia, contribuyendo a suministrar agua potable en zonas áridas y reduciendo las emisiones.

 

2. Reutilización a gran escala

El tratamiento de aguas residuales con calidades aptas para uso agrícola permitiría no solo la reducción de las emisiones emitidas por la degradación de la materia orgánica de las aguas residuales “per se”, sino que abriría la puerta de mejora de los rendimientos de la cosechas. Los cultivos de secano pasarían a cultivos de regadío con una mayor eficiencia en la producción y una menor superficie de cultivo agrícola necesaria para la misma producción.

La primera causa de la deforestación es la ampliación de las zonas agrícolas, por eso importante favorecer la forestación de nuevas áreas utilizando el riego proveniente de fuentes de agua no convencionales. Esta nueva manera de reutilizar el agua servirá para optimizar el mantenimiento de  bosques, parques y jardines, pero necesitamos llegar a cotas de reutilización más altas de las actuales.

Además, en aquellas zonas áridas que no cuentan con otras fuentes de agua para el riego, la desalación tras un primer uso potable, tendría un gran impacto positivo para la agricultura.

El cambio climático es un problema difícil y complicado pero puede ser reducido con nuevas soluciones basadas en progresos tecnológicos, y alineadas con los avances económicos y los intereses políticos del siglo XXI.

Estas soluciones podrán producir agua desalada neutra en emisiones, permitiendo cerrar centrales y plantas no sostenibles. No obstante, en el campo de la reutilización debemos seguir trabajando para que fuentes de agua no convencionales procedentes de aguas residuales y orientadas a usos agrícolas sean una realidad a mayor escala.

 

¿Sabías que cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena para frenar esto?

 

  • Utiliza el transporte público.
  • Compra electrodomésticos eficientes para ahorrar energía.
  • Instala bombillas de bajo consumo.
  • Reduce el consumo de productos envasados.
  • Cierra el grifo y realiza un consumo responsable del agua.

¿A qué estás esperando para aportar tu grano de arena?

CULTIVO DE ALBAHACA

¿Sabes qué tipo de cultivo es el que se muestra en la imagen?
Se trata de albahaca, planta originaria de la India dónde se le atribuían propiedades milagrosas, su nombre científico es Ocinum Basilicum. Actualmente se cultiva en todos los países del planeta.

Es una planta herbácea anual, puede alcanzar hasta 60 cms de altura. La albahaca es frondosa, con hojas verdes y suaves al tacto. Se trata de una planta de gran aroma que forma flores de color blanco de pequeño tamaño.

¿Por qué cultivar albahaca?

Presenta muchas cualidades que la hacen muy atractiva para ser cultivada. Entre ellas:

  • Lidia la depresión.
  • Planta diurética. Es digestiva.
  • Personas con problemas de insomnio, dolores de cabeza o jaquecas.
  • Sirve como estimulante para fases de agotamiento.
  • Calma irritaciones cutáneas.
  • Combate el acné.
  • Sedante, cicatrizante y analgésica.
  • Los componentes activos son el aceite esencial aromático y sus propiedades tónico-gástricas, antisépticas y expectorantes.
  • Alivia la sinusitis usándola vaporizada en agua.
  • Alivia la congestión del pecho con unas hojas de albahaca con miel y limón.
  • Es muy digestiva, ayuda a corregir los trastornos gastrointestinales
  • Presenta un gran uso en la cocina al ser una planta aromática, combinándola con ensaladas, sopas…
  • Además un aspecto muy importante es que ahuyenta insectos y previene la aparición de plagas en su huerto.

 

Condiciones de su cultivo:

  • Temperatura: este tipo de cultivo, como es la albahaca, se cultiva en amientes cálidos por lo que no soporta el frío extremo ni las heladas.
    su temperatura ideal ronda entre 15 y 25 grados.
  • Suelo: requiere de suelos fértiles, húmedos y resguardados de los vientos.
  • Riego: como hemos descrito anteriormente necesita suelos húmedos pero no encharcados, pues sus raíces no soportan el exceso de humedad.
    Requiere de un riego regular pero en abundancia es perjudicial.
    Dependiendo del terreno y clima en el que se cultive la albahaca, es recomendable regarla entre 1 y 3 veces por semana.
    Lo más recomendable es utilizar un riego por goteo y así mantener un grado de humedad en el suelo.

 

Productos destacados:

CINDRIP
ACCESORIOS DE CINTA DE RIEGO

 

A continuación adjuntamos imagen de cultivo de albahaca que nos envían desde Gestiriego Islas.
Para dar vida a este cultivo utilizan el producto cinta de riego CINDRIP  1.1 L/H a 0,20 cm.

 

 

 

La agricultura ha sufrido en los últimos 100 años 3 revoluciones que la han llevado a ser la actividad tal y como la conocemos ahora mismo. Sin embargo, en estos mismos momentos, somos testigos de una nueva revolución. Una revolución que está acercando dos mundos tan alejados como son el trabajo en la tierra con la informática y la gestión masiva de datos, o Big Data. La Revolución de los Datos ha llegado a la agricultura.

 

Agricultura 4.0

 

La dimensión 4.0 de la que hablamos es una dimensión en la que todo está conectado. Todo emite datos que pueden ser captados y analizados de forma masiva. Y tras ese análisis, el usuario recibe las mejores opciones para no errar en su decisión.

 

Y esta era 4.0 es aplicable, y se está aplicando, en la agricultura hoy en día. Muchos actores han visto una gran oportunidad para hacer la agricultura más productiva, más sostenible y menos consumista de recursos. Y todo ello, con solo analizar los datos que podemos obtener desde un olivo o animal, hasta las ventas del producto en los mercados internacionales.

 

Y todo ello es posible a una tecnología: el Big Data.

 

Incluso la UE ha visto el potencial del Big Data, y numerosos informes destacan tres tendencias, por encima de las demás, que más van a afectar a la agricultura de aquí a 2030: la agricultura de precisión, la automatización y la integración/cooperación. Ni que decir tiene que las dos primeras se alimentan de datos para poder ser una realidad.

 

Big Data agrícola ¿qué aporta?

 

Analizando numerosos proyectos y experiencias reales en los que el Big Data se ha aplicado a las labores agrícolas y ganaderas, he extractado los puntos más importantes que pueden hacer de esta tecnología una verdadera revolución. Ya no solo de la explotación agrícola o ganadera, sino a lo largo de toda la cadena alimentaria:

 

Mayor producción: experiencias reales con Big Data ha llevado a aumentar los rendimientos de las cosechas cerealistas hasta un 0,44 t/ha.

 

Reducción de insumos: otra experiencia en granjas alemanas han demostrado que es posible reducir el consumo de diferentes insumos (fertilizantes, herbicidas, combustible) entre un 10-20%.

 

Analiza global, actúa local: el Big Data permite recoger datos de toda tu explotación agrícola, analizarlos y devolverte el análisis por parcelas. Lo que permite al agricultor ajustar el tratamiento fitosanitario o fertilizante a una determinada zona de su explotación. Con el consiguiente ahorro y protección al medio ambiente.

 

Cosechar en el momento oportuno: los drones y robots te permiten analizar al detalle, y de forma autónoma, el estado de madurez de los frutos. Estos datos, y su análisis, sirven para decidir el momento óptimo de la cosecha.

 

Integración de datos: el agricultor no solo tendría a su disposición los datos que obtiene de su explotación, sino que su base de datos puede nutrirse de recursos públicos (por ejemplo datos climáticos de AEMET) para tener mayor precisión en la toma de decisiones.

 

Protección de la renta del agricultor: se pueden integrar datos de los mercados de commodities agrícolas, analizar sus tendencias a lo largo del tiempo (incluso décadas) para asesorar al agricultor cuando vender su cosecha para obtener un mejor precio.

 

Reducción del desperdicio alimentario: la cadena alimentaria puede ser analizada desde el campo a la mesa para identificar aquellos tramos donde hay un mayor desecho de alimentos, y poder focalizar las acciones.

 

Análisis de las tendencias de consumo: permitiendo ajustar cosechas, variedades o calibres de productos en función de los cambios de preferencia del consumidor.

 

Mejora de la trazabilidad gracias a que los datos asociados a un producto son como el ADN del proceso de obtención.

 

De entre los muchos casos de éxito que se pueden encontrar en la red, os mostramos 3 casos de empresas españolas, que sirven de ejemplo de hacia donde va la agricultura.

 

Ec2ce > empresa andaluza que ha desarrollado una aplicación que permite crear modelos predictivos de plagas y producción de cosechas. Se han centrado en los sectores de alto valor añadido como son olivar, viñedo y horticultura, permitiendo al usuario reducir riesgos e incertidumbre y tomar decisiones más precisas a partir de los datos de su explotación.

 

Bynse > ofrece al agricultor una serie de productos, todos basados en el Big Data, que permiten medir todas las variables, tanto externas como internas, a las que está sujeta la explotación. Estos datos son analizados y devueltos al agricultor de una forma sencilla a través de una APP. El agricultor puede tomar la mejor estrategia para sus cultivos. Según sus creadores y agricultores con lo que trabajan, han conseguido reducir hasta el 40% de los insumos de la finca.

 

CooltivaTech > Es una StartUp española que ha sido finalista este año del concurso de Calidad Pascua “Pascual Startup”. La idea de CooltivaTech es recoger los datos más importantes de las explotaciones agrícolas y las variables vitales de los cultivos, analizando los datos en tiempo real. El agricultor recibe una serie de recomendaciones para llevar a cabo en los cultivos y así mantener la salud de estos en su estado óptimo.

Buscar soluciones para reutilizar el agua usada en agricultura y ganadería es clave para preservarla.

 

La primera reacción al hablar de la escasez de agua es pensar en la falta de agua para beber. Una cantidad por persona que gira en torno a los dos litros diarios. Pero no se piensa tanto en el agua que comemos. Y eso que, de media, hacen falta entre 2.000 y 5.000 litros de agua para producir la comida que una persona ingiere diariamente, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Solo el 0,003% del agua del planeta es dulce, y el 70% de ella se utiliza en actividades agrícolas.

 

Producir un kilo de cereal consume entre una y tres toneladas de agua. Un kilo de carne, hasta 15…

 

Se estima que para 2050 habrá que aumentar enormemente la producción de alimentos para dar de comer a una población mundial que alcanzará los 9.000 millones de personas. Si, como prevé la FAO, los alimentos producidos a partir del riego han de crecer un 50% para entonces, y el sector agrícola solo tiene un margen del 10% para aumentar su consumo de agua, la magnitud del problema está clara.

 

Otro de los temas en boga es la gestión de las aguas residuales para su reutilización en la producción agrícola. Cada vez más países, como Egipto, Jordania, México, España o Estados Unidos están explorando vías para dar una segunda vida este recurso. La clave resiste en encontrar la forma de hacerlo de manera segura, eliminando patógenos, elementos químicos, antibióticos y otros residuos que puedan ser perjudiciales para los agricultores o para quienes vayan a consumir finalmente los alimentos producidos con esas aguas.

 

La investigación en el tratamiento —ya sea de forma natural, humedales, proyectos forestales, o tecnológica, con plantas de descontaminación— es el camino para explorar una nueva vía para aprovechar y ahorrar agua. En Jordania, por ejemplo, el agua recuperada ya es un 25% del consumo total en el país.

 

En Gestiriego trabajamos en promover maneras de utilizar menos agua y hacerlo de forma más eficiente, recordamos además la necesidad de reducir las pérdidas y los desperdicios de comida, porque toda el agua empleada en generar esos alimentos se va a la basura con ellos.