El riego por goteo es una tecnología relativamente nueva en la caña de azúcar, que permite ahorrar agua y energía y aumentar la rentabilidad. De este modo, el riego por goteo ayuda a resolver estos problemas, que son los mayores en el cultivo de la caña de azúcar regada.

 

 

Las versiones más populares del goteo usadas en caña de azúcar son el goteo superficial y el goteo subterráneo.

 

• Riego por goteo superficial: se define así a la aplicación de agua sobre la superficie del suelo en forma de gotas o como un fino chorro, a través de emisores localizados a una distancia predeterminada a lo largo del lateral de goteo. Para la caña de azúcar se recomienda la línea de goteo integral.

 

• Riego por Goteo Subterráneo: corresponde a la aplicación de agua bajo la superficie del suelo a través de emisores moldeados en la pared interna del lateral de goteo, con caudales que, generalmente, están dentro del mismo rango que los caudales del riego por goteo superficial integral. Este método de aplicación del agua es diferente y no debe ser confundido con el método en el que la zona radicular es regada por el control de la capa freática, definido como riego subterráneo. El lateral de goteo integral (de pared fina o gruesa) es instalado en el suelo a una profundidad determinada, que depende del tipo de suelo y de los requerimientos del cultivo.

 

 

La adopción del riego por goteo (superficial o subterráneo) en un cultivo de caña de azúcar es técnicamente factible, económicamente viable y es beneficioso por muchas razones:

 

• Mayor uniformidad en la aplicación del agua.

 

• Menores costos energéticos, debido al menor tiempo de bombeo requerido para regar una determinada área de diseño.

 

• Ahorro de hasta 45-50% de agua, lo que contribuye a una mayor eficiencia en el uso del agua.

 

• Ahorro de fertilizantes (25-30%) debido a la fertirrigación, con una mejor eficiencia en el uso de los fertilizantes, y consecuentemente mayor eficiencia agronómica, mayor eficiencia fisiológica y mayor fracción de recuperación aparente.

 

• Menor crecimiento de plantas dañinas y ahorro en mano de obra en operaciones de control de malezas, fertirrigación y protección de plantas.

 

• Menor incidencia de plagas y enfermedades por una mejor sanidad del campo.

 

• Las óptimas relaciones suelo-agua-planta contribuyen a una mejor germinación, emergencia uniforme en el campo y manutención de una población óptima de plantas.

 

• Cosecha más temprana y mayor número de socas. • Es posible programar el riego en el día y en la noche.

 

• Facilita el crecimiento del cultivo en suelos marginales, debido a los riegos y fertirrigación frecuentes.

 

• La alta frecuencia de riego, el micro-lavado y el mayor potencial del agua en el suelo posibilitan el uso de agua salina para el riego.

 

• Mayores rendimientos de caña y azúcar.

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