El agua es cada día un bien más escaso. En zonas como la península ibérica el consumo de agua destinado a la agricultura se encuentra entre el 70 y el 80% del consumo total, por lo que optimizar su uso es muy importante para evitar la escasez.

 

Los sistemas de riego tradicionales comienzan a dar paso a las nuevas técnicas que reducen el consumo de agua y mejoran el rendimiento de los cultivos. El buen funcionamiento de estos sistemas de riego está sujeto a la calidad del agua, ya que una mala calidad de agua provocará obturaciones en los emisores de la red, disminuyendo la eficiencia y uniformidad de esta, y resultando en un mal desarrollo del cultivo y una reducción en su rendimiento.

 

Para evitar que las variaciones en la calidad del agua deriven en reducciones de productividad de los cultivos, es necesario proteger los emisores de las redes de riego mediante sistemas de filtración. Se puede definir filtración como el proceso físico mediante el cual se extraen, retiran o eliminan partículas sólidas de un medio líquido o gaseoso, haciéndolas pasar por un elemento filtrante que se denomina filtro.

 

Los filtros se clasifican en:

 

Filtros de área: Se utilizan para separar materiales orgánicos como algas y partículas gruesas gracias a una gruesa capa de arena silícea contenida en el filtro a través de la cual se hace pasar el agua a filtrar.

 

Hidrociclones: Realizan la separación de partículas del agua mediante el efecto de la fuerza centrífuga generada por el torbellino, de manera que las partículas pesadas como las arenas que puede contener el agua de riego se desplazan hacia las paredes cayendo después al depósito sitúalo en la parte inferior. Se utilizan cuando se tienen arenas en suspensión que aparecen en aguas de pozos profundos.

 

Filtros de malla: El agua es filtrada por una malla, la cual se define por el número de aperturas por pulgada lineal o número de mesh. Las partículas de tamaño superior a las aperturas de la malla quedan retenidas en el filtro. Son efectivos para aguas poco sucias con materiales de origen inorgánico del tamaño de limos o arenas. Los filtros de mallas se presentan en tres modalidades, según el sistema de limpieza que tengan, manual, semiautomáticos y automáticos.

 

Filtros de anillas: Este sistema cuenta con un conjunto de anillas ranuradas que se comprimen las unas contra las otras formando un cilindro filtrante de manera que el agua pasa por las pequeñas ranuras entre las anillas quedando atrapados en el filtro las partículas de mayor tamaño al de las ranuras. Son apropiados para la limpieza de aguas de mediana a mala calidad.

 

Los filtros de anillas se clasifican en:

 

• Manual

• Automáticos.

 

Estos equipos pueden poseer sistemas autolimpiantes, los cuales realizan la limpieza mediante operaciones de contralavado automático o de manera manual en el caso de los filtros de malla, anillas e hidrociclones. Los sistemas semiautomáticos tienen mecanismos que limpian mediante operaciones de contralavado a través del accionamiento de dicho mecanismo.

 

En Gestiriego pensamos que el elemento más importante en una instalación de riego por goteo es la filtración por lo que gracias a años de investigación contamos con sistemas de filtrado únicos en el mercado que cubren necesidades de filtración en todo tipo de instalaciones.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *