La alcachofa es una hortaliza muy apreciada, ya que sus hojas esconden una gran cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes. Incluso dietas bajas en calorías llevan su nombre. Además, sus distintas variedades, características y su composición química la convierten en una hortaliza única en la prevención de enfermedades como la diabetes, y en el regulamiento del organismo y la protección contra enfermedades hepáticas.

Es en la Cuenca Mediterránea, en países como Italia, Francia y España, donde se produce el 90% de la producción mundial del cultivo de alcachofa, pero también en numerosos países templados alrededor del mundo. Esta zona es ideal para su cultivo, pues el clima es suave y templado.

Orígenes del cultivo de alcachofa

La alcachofa procede del Noreste de África y parece ser que ya era conocida por las civilizaciones griega y romana, y fue durante la Edad Media cuando se introdujo en el área Mediterránea.

 

¿Sabes de donde proviene el origen de su nombre?

Su origen lo encontramos en un mito griego que explica que había una doncella llamada Cynara, de la cual se enamoró Zeus, quien decidió convertirla en diosa y llevarla al Monte Olimpo. Pero Cynara echaba de menos a su familia y volvió a la tierra a visitar su hogar, entonces Zeus, enfurecido y decepcionado, la convirtió en la que fue la primera alcachofa, de ahí se cree proviene su nombre científico Cynara scolymus.

 

Variedades de alcachofa

La alcachofa tiene diversas variedades según su denominación geográfica, las más comunes son las variedades españolas, francesas e italianas.

Variedades de España
  • Blanca de Tudela. Es la variedad más cultivada en España, se cultiva en La Rioja, Murcia, Alicante y especialmente en Tudela (Navarra) considerada Indicación Geográfica Protegida (IGP) y en Bernicarló (Castellón), donde disfruta de la Denominación de Origen (D.O). Esta alcachofa se caracterizada por tener un color verde no brillante, forma alargada oval y ser muy compacta, con sus escamas verdes muy apretadas. Su producción es mayor durante la primavera en las zonas frías.
Variedades de Francia
  • Violeta de Provenza. Variedad pequeña, de forma cónica, con capítulos grandes y hojas verdes manchadas con tonalidades violetas. Tiene un ciclo precoz, es muy productiva y su cultivo requiere de terrenos profundos y expuestos al sol. Puede comerse cruda, curada o cocinada.
  • Camus de Bretaña. La variedad de mayor tamaño (sus frutos pueden rondar los 300-500 gramos por unidad), tienen forma redondeada con hojas anchas y cortas. Su capítulo es de color verde y muchas veces muestra un color púrpura en las puntas. Su punto más alto de producción es en la época estival.
  • Verde de Laon. Alcachofa de la región de Francia muy bien adaptada al frío. Más robusta que la variedad anterior, rústica, con cabezas muy grandes, fondos gruesos y brácteas muy carnosas.

Variedades de Italia
  • Espinosa. Debe su nombre a la forma espinosa que tienen sus hojas. En Italia es considerada la mejor variedad para comer en crudo, pues es carnosa y crujiente.
  • Romanesco. Tiene forma redondeada, color violeta muy intenso, es muy tierna y tiene un sabor muy dulce. Planta de vigor medio con frutos de gran calibre cuya producción se sitúa principalmente en primavera.
  • Francesino. Muy similar a la variedad francesa “Violeta de Provenza”. Su producción es la más extendida al sur de Italia.
  • Catanese. Muy similar a la anterior, se distingue en que es mucho más abierta y se adapta mejor a zonas más cálidas. Su uso principal es el procesado industrial.

 

Principales requerimientos edafoclimáticos

Las alcachofas requieren climas suaves y templados, sin frío intenso ni excesivo calor. Se trata de una hortaliza de invierno (temporada fría) que con temperaturas diurnas de 24ºC y nocturnas de 13º C, crece en su máximo esplendor. Un rango de temperaturas adecuado para una buena cosecha se situaría entre 7-29º C, eso sí, libre de heladas.

Altura alcachofa

Las alcachofas son plantas que, según la variedad, alcanza entre los 50 cm y los 2 metros de altura, tienen un sistema radicular fuerte y profundo capaz de  adaptarse a multitud de suelos, aunque preferentemente aquellos profundos, arenosos, fértiles y bien drenados. Es necesario un buen abonado de fondo ya sea con estiércol o compost y un compost maduro en la fase de producción.

 

Riego del cultivo de alcachofa

El cultivo requiere riego frecuente que proporcione la suficiente humedad para conseguir un buen arraigado durante su periodo de crecimiento, y es cuando alcanza su madurez cuando demanda un riego continuo. Un exceso de agua puede provocar el encharcamiento de las raíces, por lo que es importante controlar las necesidades hídricas de la planta en función de la temperatura, precipitaciones, textura del suelo y la variedad de alcachofa.

El riego por goteo, nos permite realizar un control del riego ajustando las necesidades hídricas a la fase del cultivo de la alcachofa. Es interesante tener en cuenta que diversos estudios han demostrado que trabajar al 60% de las necesidades hídricas del cultivo, permite aumentar el rendimiento de materia seca cosechada en un 45%.

Por otro lado, para conseguir ajustar el riego a las necesidades hídricas del cultivo, se recomienda el uso de sensores de humedad de suelo para conocer el momento adecuado para regar.

Riego por goteo alcachofa

 

¿Por qué el riego por goteo es el mejor sistema de riego en el cultivo de alcachofa?

Es el sistema de riego más común en las regiones mediterráneas, siendo habitual que se riegue con volúmenes de riego de 5.000 a 6.000 m3 por hectárea y año en invierno. Ahora os presentamos las ventajas que presenta este sistema de riego:

  • Permite un mayor ahorro de agua, ya que suministra a cada planta solo la cantidad de agua que necesita. Además está comprobado que beneficia el desarrollo de la planta.
  • No se produce encharcamiento en la planta. De esta forma, se previene la aparición de podredumbres y la proliferación de hongos. Además, se evita la pérdida de nutrientes, habitual en los riegos excesivos.
  • Favorece la formación de una raíz pivotante, es decir, alargada y hacia abajo. De esta forma, la planta accede fácilmente a las reservas de agua y nutrientes. Las raíces pivotantes absorben y reservan mejor el agua.
  • Funciona con baja presión, por lo tanto no se necesita una bomba para impulsar el agua. El mantenimiento es sencillo y barato.
  • Ayuda a que haya menos presencia de malas hierbas, ya que no se moja apenas la superficie.

 

La recomendación de Gestiriego

Para este tipo de cultivos recomendamos tuberías emisoras con goteros de régimen turbulento y caudales comprendidos entre 1,6 – 2,2 litros con distanciamientos entre los mismos de 30 – 40 centímetros y una separación entre líneas de goteo de 1,5 – 2 metros.

Además, por el gran porte de las plantas, así como la gran masa foliar generada por este cultivo, no se recomiendan tuberías de espesores delgados tipo cinta, sino de espesores 0,9 – 1,0 milímetros.

gestiriego

Visita nuestra página web y descubre nuestra línea de tuberías con gotero integrado turbulento:

  • OPENDRIP: tubería emisora con gotero integrado largo de régimen turbulento. Gracias a su doble prefiltro y sus amplios pasos de laberinto proporciona máxima resistencia a la obstrucción y un caudal perfectamente uniforme.
  • CEODRIP: gotero corto turbulento integrado con máxima resistencia a la obstrucción que proporciona un caudal perfectamente uniforme. El primer gotero desarrollado por Gestiriego con una trayectoria de más de 25 años.
  • PRODRIP: gotero plano turbulento con geometría simétrica y laberinto de gran recorrido.

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Hoy vamos a hablar del maíz (nombre científico Zea mays), un cultivo que tiene más de 7000 años de antigüedad. El maíz es uno de los cereales más importantes del mundo, ya que es un elemento nutritivo enormemente usado tanto en la alimentación humana como animal.

A nivel mundial, ocupa el tercer puesto por importancia entre los cereales, después del trigo y el arroz, en la economía alimentaria.

Según datos del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación (MAPA) para el 2019, en España hay cultivado un total de 356.825 hectáreas (el 2,11 % del total de las tierras de cultivo), siendo Castilla y León, Aragón y Extremadura, las comunidades autónomas con más superficie de este cultivo.

 

El cultivo del maíz y sus orígenes en España

Para conocer cómo llego el maíz a España hay que volver a 1493, más concretamente al segundo viaje que realizó Cristóbal Colón a las indas occidentales. El llegar a España, este cultivo no tubo la acogida que el almirante esperaba, y se utilizó únicamente como cultivo forrajero para la alimentación animal, aprovechando las tierras de barbecho. Pero poco después empezó a cultivarse en los huertos de los agricultores, ya que este cultivo estaba exento de pagar los cánones señoriales y los diezmos de la iglesia, por lo que salía económicamente muy rentable.

Gracias a su rápida climatización y su alto rendimiento (de un grano de maíz se podían obtener hasta 80), no tardó en extenderse a Andalucía, Castilla y Cataluña.

 

¿Sabías que? La palabra maíz es de origen indio caribeño y significa literalmente «lo que sustenta la vida»

Existen 8 variedades de maíz: dulce, duro, reventón, dentado, harinoso, ceroso, opaco con proteínas de calidad y baby. Probablemente no existe un cultivo más versátil que este, del cual se aprovecha prácticamente todo.

 

¿Sabías que el maíz en sus diversas formas es un ingrediente de más de 3.000 productos del supermercado?

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Principales requerimientos edafoclimáticos del cultivo de maíz

El maíz se adapta muy bien a todos tipos de suelo, pero especialmente se adapta mejor a suelos con pH entre 6 y 7. Este cultivo necesita de suelos profundos, con alto contenido en materia orgánica y con una estructura edáfica que permita un buen drenaje para evitar encharcamientos que produzcan posibles asfixias radiculares.

El maíz requiere una temperatura de 25 a 30ºC. Requiere bastante incidencia de luz solar y en aquellos climas húmedos su rendimiento es más bajo.

Para que se produzca la germinación de la semilla la temperatura debe situarse entre los 15 a 20ºC. El maíz llega a soportar temperaturas mínimas de hasta 8ºC y a partir de los 30ºC pueden aparecer problemas serios debido a mala absorción de nutrientes minerales y agua. Para la fructificación se requieren temperaturas de 20 a 32ºC.

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Necesidades hídricas del cultivo de maíz

Como promedio el consumo hídrico se considera en unos 5000-6000 m³/ha para el desarrollo de todo el ciclo de cultivo alcanzando elevados niveles productivos. Naturalmente estos valores son variables según la disponibilidad hídrica del terreno, el curso climático y la técnica de cultivo.

El programa de riego debe satisfacer perfectamente las exigencias hídricas en el período incluido entre la emisión del penacho (unas dos semanas antes de la floración) hasta la maduración lácteo-cerosa (5-6 semanas después de la floración), por un total de 50-60 días.

Durante todo el ciclo productivo el tiempo de riego y el volumen de irrigación deben calcularse para racionalizar el empleo del recurso hídrico evitando el mínimo estrés, que se manifiesta con un marchitamiento foliar que podría significar una pérdida de producción estimable en algunos casos en 6-8% al día.

El volumen de irrigación debe establecerse en modo de mojar la capa superficial de suelo de aproximadamente 0,70 m de espesor.

Hasta los primeros años del nuevo milenio el maíz siempre había sido regado con métodos caracterizados por una baja eficiencia de riego.

Gracias a la nueva conciencia ambiental, a la creciente disminución de los recursos hídricos y al aumento de los costes energéticos, en los últimos años también se ha desarrollado el empleo del riego por goteo en el cultivo del maíz.

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Las ventajas del empleo del goteo en maíz son varias y de gran importancia:

  • Se consigue un aumento promedio del rendimiento del 30-40%.
  • Mejor calidad de los granos gracias a la reducción de los períodos de estrés hídrico y nutricional que se traduce en una reducción de los ataques de micotoxinas.
  • Ahorro hídrico del orden del 30% gracias también a la indiferencia del método por goteo respecto al viento y a la pérdida por evaporación.
  • Con la fertirrigación es posible distribuir los fertilizantes en modo oportuno y fraccionado en el tiempo, para satisfacer las exigencias del maíz.

El riego del maíz con riego localizado se realiza utilizando las adecuadas cintas de riego de duración estacional provistas de goteros integrados diferente caudal y distancia entre los goteros.

La técnica de la subirrigación o riego subterráneo, se aplica cada vez más frecuentemente en el cultivo del maíz. Esta práctica permite alcanzar los más altos niveles de eficiencia de riego y ahorro de los elementos nutritivos distribuyendo directamente los abonos en la rizosfera. La instalación se efectúa en modo mecánico y en este caso será necesario usar goteo integrado de mayor espesor con respecto a las utilizadas en superficie. Nuestra tubería TERREAM NEO, es la solución ideal para esta técnica de riego localizado.

 

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Naranjas, limones, pomelos, mandarinas… Hoy en GESTIRIEGO toca hablar del cultivo de cítricos. Sus frutas tienen múltiples beneficios para salud y están cargadas de sabor, lo que las hace un complemento muy interesante en la cocina.

Desde el punto de vista nutricional, los cítricos se caracterizan por ser una fuente de vitamina C, ácido fólico y vitamina A. Además, destacan por sus propiedades antioxidantes, cuidan del colesterol, favorecen la absorción del hierro y combaten en estreñimiento.

España es líder en exportación de cítricos con una fortísima competencia y una oferta mundial que no ha dejado de crecer.

En cuanto a superficie de cultivo de cítricos, España cuenta con un total de 307.560 hectáreas, el 1,8% del total de las tierras de cultivo. Respecto a la producción, en 2018 nuestro país produjo más de 7,5 millones de toneladas de cítricos.

Los cítricos son un cultivo muy importante a nivel económico y social en nuestro país. Por ello, es importante conocer las necesidades y cuidados que requieren estas plantas.

 

El cultivo de cítricos y sus orígenes

Vivero de cítricos

La palabra cítrico viene del latín citrus (limón). Se usa en latín científico para referirse a la familia de las plantas de frutos agrios como limón o la naranja.

El género citrus, cuyo término común es cítrico, se refiere a las especies de grandes arbustos o arbolillos perennes de la familia de las rutáceas cuyos frutos poseen un alto contenido en Vitamina C y ácido cítrico, el cual les da ese sabor ácido tan característico.

Su procedencia viene de las zonas tropicales y subtropicales de Asia y del archipiélago Malayo y de ahí se han ido extendiendo a todas las regiones del mundo donde se cultivan en la actualidad.

El origen de los cítricos cultivados, hibridados y seleccionados es difícil de concretar. No obstante, casi todos ellos derivan de tres especies silvestres la Citrus máxima (toronjero), la Citrus medica (cidro) y la Citrus reticulata (mandarino).

 

Variedades de cítricos

Ejemplo de cítricos

Existen diferentes tipos de árboles Citrus que, además, suelen formar híbridos, lo que explica la gran variedad de frutos que se pueden encontrar. A continuación mostramos los cítricos más comunes:

  • Cidra
  • Lima
  • Limón
  • Mandarina
  • Naranjas
  • Pomelo
  • Toronja

 

Principales requerimientos edafoclimáticos del cultivo de cítricos

Detalle huerto naranjos

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el clima es un factor muy importante para tener en cuenta cuando se elige plantar en una determinada región cultivos de cítricos.

La resistencia de las plantas a las bajas temperaturas depende en gran parte de su estado vegetativo; las plantas en brotación sufren más daños que las plantas en estado de reposo. Además, las distintas partes de la planta varían en su reacción; las flores y los frutos pequeños son muy sensibles, resultando dañados con temperaturas de -1ºC.

Los frutos completamente desarrollados pueden echarse a perder a temperaturas de -3ºC. Quizá el factor más importante en todos los casos sea la duración de las heladas; es decir, el tiempo que las plantas soportan temperaturas inferiores a 0ºC. Si éstas son de escasa duración no alcanzan a producir daños apreciables. En cambio, mantenidas durante un período mayor, ocasionan graves perjuicios. Por tanto, deben evitarse los lugares o zonas afectados por fuertes heladas para implantar cítricos.

El ascenso brusco de la temperatura puede producir la muerte de hojas y la disminución de la calidad de la fruta. La amplitud térmica óptima para el desarrollo de los cítricos se encuentra entre 23ºC y 34ºC.

Por su parte, la humedad relativa se encuentra generalmente entre un 60 y un 80%, lo que se considera un buen nivel para el cultivo de los cítricos.

En cuanto a las precipitaciones, se considera que los cítricos necesitan alrededor de 1200 mm por año, siendo también esencial su buena distribución (más o menos 100 mm por mes).

Limonero tras la lluvia

Respecto al suelo adecuado, es mejor plantar cítricos en tierra virgen. En terrenos donde ya los hubo (sobre todo si han sido cultivos abandonados o decadentes) quedan en el suelo trozos de raíces que luego se descomponen facilitando la proliferación de hongos y nemátodos perjudiciales.

También hay que tener en cuenta las propiedades físicas y químicas. Las raicillas de los cítricos son muy exigentes en oxígeno y deben elegirse suelos que permitan una buena aireación. Requieren suelos naturalmente ricos en elementos nutrientes.

 

Necesidades hídricas del cultivo de cítricos

Ejemplo de riego localizado limonero

Precisamente las condiciones climáticas (temperatura, humedad, radiación y velocidad del viento) y características de la planta (área foliar, características aerodinámicas y regulación estomática de las hojas) son las que determinan las necesidades hídricas del cultivo de cítricos.

Generalmente las necesidades hídricas de los cultivos son estimadas a partir de la suma de la evaporación del suelo y la transpiración de la planta, proceso conocido como evapotranspiración.

Los cítricos son plantas perennes que requieren grandes cantidades de agua que le permitan llevar a cabo sus funciones fisiológicas. Un estrés hídrico de los árboles afecta negativamente el crecimiento vegetativo, la producción y la calidad de los cítricos.

Cuando la humedad del suelo es insuficiente para satisfacer las necesidades hídricas de los árboles, es necesario suministrar cantidades adicionales de agua por medio de técnicas de riego.

Y la técnica más eficiente, es el riego por goteo.

 

La eficiencia del riego por goteo se debe a que suministra agua gota a gota de manera constante y periódica

Tubería TERRAM en riego subterráneo de limoneros

 

¿Sabías que el sistema de riego por goteo es el más adecuado para los cultivos de cítricos?

En la actualidad, el sistema más eficiente de riego es el goteo, por lo que su uso se ha extendido ampliamente a diferentes cultivos, incluyendo los frutales. El ahorro de agua es significativo, ya que solo se humedece alrededor de 33 a 50 % de la superficie de la parcela, es decir, solo en hileras donde se encuentran establecidas las plantas. Si hablamos de riego subterráneo, el ahorro se aumenta todavía más, debido a que se elimina tanto la escorrentía como la evaporación superficial.

El uso de esta técnica de riego en los cítricos ha comenzado a tomar gran impulso por su alta eficiencia, además de que permite una inyección rápida, eficiente y uniforme de fertilizantes mediante la técnica de la fertirrigación, directamente en la zona radicular. A continuación, os explicamos otras ventajas del riego por goteo en el cultivo de cítricos:

  • Aumento de la eficiencia del riego: Por el hecho de estar enterrados los emisores evitamos que el agua este en la superficie del suelo expuesta a la evaporación, es decir, mejor distribución del agua, menor escorrentía, mayor uniformidad. Además, está más cerca de las raíces que absorben el agua necesaria para el crecimiento de las plantas.
  • Mejor asimilación de nutrientes: En el caso de elementos poco móviles como el fósforo o potasio los ponemos a disposición de la raíz. También se dan niveles de lixiviación de nutrientes menores.
  • Disminución de la presencia de malas hierbas. La superficie del suelo se mantiene seca y por lo tanto la germinación de semillas de malas hierbas disminuye considerablemente. Repercute directamente en ahorro de herbicidas y mano de obra.
  • Disminución de enfermedades fúngicas. Del mismo modo que en el caso anterior, al mantenerse la superficie del suelo más seca que con el uso de emisores superficiales, se evita la proliferación de estos organismos.
  • Facilita las labores del suelo. En cultivos que requieren escardas o laboreos superficiales del suelo, eliminamos el obstáculo de la línea porta-goteros superficial.
  • Más la duración de las tuberías e instalaciones. Al estar enterradas, las tuberías están mucho más protegidas de las agresiones.

 

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Detalle de instalación TERRAM en cultivo de limones

En GESTIRIEGO podemos ayudarte y darte el asesoramiento necesario  para instalar el sistema de riego más adecuado para tu cultivo, pero también, ayudarte a convertir o modernizar tu sistema de riego actual.

La vid es uno de los cultivos por excelencia de nuestro país. Su fruto, la uva, tiene una gran importancia económica, ya sea para su consumo en directo o bien para la elaboración de vino. Además de ser una fruta de sabor dulce y agradable, es una fuente de vitaminas (provitamina A y vitamina C) y azúcares que aportan calorías y favorecen el desarrollo de anticuerpos.

Una ración de 125 gramos de uva aporta aproximadamente un 25% de la ingesta recomendada de vitamina C, ayudando a mejorar el sistema inmunitario.

Ya desde hace siglos, la uva era conocida por sus propiedades medicinales y muchas civilizaciones la han usado como depurativo de la sangre y estimulante de la defensas. La piel de las uvas tintas contiene resveratrol, un potente antioxidante que ayuda a retrasar el envejecimiento de las células.

España es uno de los principales países productores de uva. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en la campaña de 2018, la producción de uva para vino y mosto se situó en las 6.673.000 toneladas y en 308.000 toneladas para uva de mesa.

Por otro lado para la campaña del pasado año 2019, la superficie de viñedo de uva para vinificación supera las 950.000 hectáreas (el 5,6% de la superficie total de cultivo a nivel nacional). En el caso de uva de mesa, la superficie ronda las 14.500 hectáreas.

La Vid y sus orígenes

La vid tiene su origen en Asia Occidental y el Cáucaso, y es conocida desde la Prehistoria. Sin embargo, las primeras referencias de la vid cultivada por el hombre se remontan al Neolítico, al año 6.000 a.C.

Los egipcios conocían la vid, sin embargo, fueron los griegos y romanos quienes desarrollaron con mayor profundidad la viticultura y expandieron el cultivo por toda Europa. Por su parte, los españoles fueron los que llevaron la vid a América.

La palabra ‘vid’ viene del latín vitis, que significa “planta que tiene mucha vida, algo trepadora”. Este vocablo latino procede de una raíz indoeuropea wei, que significa doblar o torcer y el nombre vitis hace referencia a la tendencia que tiene esta planta a enroscarse. La vid o vitis pertenece a la familia Vitaceae, una familia de plantas leñosas.

 

¿Conoces las diferencias entre la uva de mesa y las destinadas a la elaboración de vino?

Tanto las uvas de mesa como las destinadas a la elaboración de vino proceden de la especie Vitis vinífera. Se diferencian entre sí a través de sus características morfológicas, es decir, el tamaño y forma de los racimos, el grosor del hollejo o el número de pepitas.

Las uvas de mesa son una fruta carnosa que nace de unos largos racimos, formados por bayas redondas u ovaladas. Su piel es más fuerte y suele presentar colores verdosos, amarillentos, púrpuras, rosados o negros. Su pulpa es jugosa y dulce.

Las uvas de vinificación, por su parte, tienen un hollejo (piel delgada que recubre la pulpa y grano de la uva) más jugoso, una piel más fina y tiene mayor capacidad de acumular azúcares y otras sustancias. Su tamaño habitual es más pequeño que el de la uva de mesa.

En cuanto a las diferencias del cultivo entre la uva de mesa y vinificación, las primeras son mucho más sensible a las heladas, por lo que sus zonas de cultivo se dan en climas cálidos, es por ello que las mayores extensiones de uva de mesa se encuentran en el Mediterráneo.

Las uvas de mesa requieren temperaturas más elevadas en comparación con la uva de vino. Por lo que sus necesidades hídricas son mayores en relación a las uvas para vinificación.

¿Cuáles son las principales variedades de vid?

Existen multitud de variedades de uva. Se pueden clasificar en uvas de mesa, pasas y para la elaboración de mostos o vino. Son las uvas para vinificación las que recogen un mayor número de variedades, ya que la producción de vino es el principal uso de la vid. En este caso nos centraremos en las variedades de uvas de mesa y para vinificación.

Uvas de mesa

Son variedades destinadas para el consumo en fresco. Existen uvas de mesa de tres tipos: blancas, rojas y negras.

  • Blancas: las más conocidas son ‘Almería’, ‘Italia’ o ‘Chasselas’.
  • Rojas: algunas variedades rojas son ‘Cardinal’, ‘Chasselas dorée’, ‘Emperor Queen’ y ‘Moscatel roja’.
  • Negras: son reconocidas ‘Moscatel de Hamburgo’, ‘Alphonse Lavallé’ y ‘Exotic’.

Uvas para la elaboración de vino

Estas uvas se pueden clasificar en tintas y blancas según el vino que dan.

  • Tintas: dentro de las tintas están ‘Bobal’, ‘Cabernet Sauvignon’, ‘Embolicaire’, ‘Forcayat’, ‘Garnacha’, ‘Tintorera’, ‘Merlot’, ‘Monastrell’, ‘Tempranillo’ o ‘Pinot Noir’.
  • Blancas: las más conocidas son ‘Airén’, ‘Chardonay’, ‘Macabeo’, ‘Malvasía’, ‘Merseguera’, ‘Moscatel’, ‘Planta nova’ y ‘Riesling’.

Principales requerimientos edafoclimáticos del cultivo de la vid

Las temperaturas ideales para el cultivo de la vid en sus distintas etapas de desarrollo son:

  • Apertura de yemas: entre 9 y 10 ºC.
  • Floración: entre 18 y 22 ºC.
  • De floración a cambio de color: entre 22 y 26 ºC.
  • De cambio de color a maduración: entre 20 y 26 ºC.
  • Vendimia: entre 18 y 22 ºC.

Respecto a las lluvias en función de las necesidades requeridas en cada etapa:

  • Durante la brotación: Entre 14-15 milímetros de agua. En esta etapa hay una intensa actividad radicular que resulta promovida por la lluvia.
  • Durante la floración: Aproximadamente unos 10 milímetros. En esta etapa de su desarrollo las lluvias pueden resultar peligrosas.
  • De la floración al cuajado de los frutos. Entre 40 y 50 milímetros. Aquí es necesaria una intensa fotosíntesis.
  • Entre el cuajado y la maduración: es recomendable entre 80 y 100 milímetros de agua. Como en la fase anterior, es necesario una intensa fotosíntesis.
  • Durante la vendimia: lo ideal es entre 0 y 40 milímetros, ya que la lluvia en esta etapa suele ser perjudicial.

Necesidades hídricas del cultivo de vid

Las plantas jóvenes, con un sistema radicular poco extenso, se deben regar mucho más que las plantas maduras. Igualmente, viñedos con el sistema radicular dañado por hongos, insectos, nematodos, etc., deben ser regados con mayor frecuencia para compensar la disminución de la capacidad de absorción de las plantas.

La frecuencia de riego dependerá de la etapa en que se encuentre la planta. La falta de agua durante la formación y maduración de los frutos reduce el tamaño de las bayas. Sin embargo, si los riegos son muy frecuentes o excesivos cerca de la vendimia pueden retrasar la maduración de las bayas o incrementar la compactación de los racimos, favoreciendo con ello su pérdida de calidad y la podredumbre de los mismos por la aparición de hongos.

Condiciones óptimas para el cultivo de uva de mesa

El cultivo de la uva de mesa se adapta mejor a lugares con una pluviometría baja, ya que hay etapas de su desarrollo como la floración y la maduración, en que un exceso de precipitaciones puede ser peligroso para el cultivo. Se recomienda controlar los aportes hídricos, lo que hace imprescindible la disponibilidad de riego. La temperatura media anual debe estar entre los 11-18 ºC. También es conveniente una buena insolación. No obstante, temperaturas extremas o fuertes heladas primaverales pueden afectar a la producción y calidad de los racimos.

Para el cultivo de la vid es recomendable suelos franco-arenosos y es tolerante a niveles altos de caliza activa. Sin embargo es sensible a la asfixia radicular, es decir, un proceso que limita la capacidad de respirar de la planta a través de la raíz y que se produce con un exceso de agua en el suelo.

Condiciones óptimas para el cultivo de uva de vino

Para la producción de un buen vino, la vid requiere suficiente frío invernal, lluvias primaverales, y sol con calor moderado durante el crecimiento y la maduración de los frutos en verano.

Durante el invierno, lo ideal son temperaturas muy bajas, para inhibir el crecimiento, pudiendo así descansar el viñedo, con heladas para exterminar las infecciones, aunque no demasiado fuertes para no dañar el cultivo. También se recomienda lluvia suficiente para tener reservas de humedad en la tierra.

En primavera, lo ideal son lluvias no muy fuertes para ayudar al crecimiento del viñedo, con un periodo de temperaturas templadas durante la floración, seguido de un verano caluroso y soleado con poca lluvia para permitir madurar la fruta en ese momento en crecimiento. A la finalización del verano y comienzo del otoño deben darse pocas lluvias para terminar de madurar la uva y recogerla durante la vendimia.

 

¿Sabías que el sistema de riego por goteo es el más utilizado en los cultivos de vid?

Es el más extendido en viñedos y el que mejores resultados está dando. La gran ventaja es que se puede automatizar totalmente. Por lo general, es suficiente con dos goteros por cepa, colocados a 15 centímetros de la misma, aunque depende del desarrollo de la planta y de la permeabilidad del suelo. La presión de trabajo de los goteros suele ser de 2 bares y su caudal normal es de 4 litros por hora.

La principal ventaja del riego por goteo, es que puede ser utilizado en terrenos con topografía irregular o en suelos con permeabilidad inadecuada. Con el sistema de riego por goteo se ahorra una gran cantidad de agua, se alcanza una eficiencia de riego hasta un 80% y se puede dosificar mejor el agua de riego aplicada.

Otras ventajas del riego por goteo en el cultivo de la vid

Son muchas las ventajas de instalar un sistema de riego por goteo en el cultivo de vid.
Con este sistema se minimizan los problemas de infiltración, ya que al regarse gota a gota no se producen escorrentías que se pierden por infiltración rápida. También se reducen las pérdidas por evaporación.

El riego por goteo minimiza la aparición de enfermedades fúngicas debido a una reducción de la humedad en la parte aérea de la planta y en el ambiente. La inundación y la aspersión son sistemas que producen las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades causadas por hongos.

El riego por goteo no interfiere en el resto de trabajos realizados en el cultivo, como la vendimia mecanizada. La maquinaria puede ser utilizada durante los riegos.

Otras de las ventajas es que el riego por goteo permite repartir los nutrientes necesarios de la vid y aplicarlos en las dosis y momentos óptimos ya disueltos en agua, por lo que son más efectivos y localizados. Esto permite también ahorrar en fetilizantes.

Los costes de instalación de riego por goteo son mínimos y en comparación con otros sistemas de riego son más económicos. Además, el coste de bombeo es menor, pues el sistema de riego gota a gota puede trabajar a una presión mucho menor que en otros mecanismos.

            El riego por goteo reduce la aparición de malas hierbas, pues la superficie de suelo mojado es menor y también evita la erosión del suelo, mientras que se mantiene la disponibilidad de agua en el suelo. Todas estas ventajas se ven incrementadas exponencialmente si se usa la tecnología de riego subterráneo.

En esta ocasión vamos a hablar del cultivo del olivo. Se trata de una plantación con múltiples aportes sociales y económicos, así como beneficios saludables y nutricionales. Además, ayuda a mantener el medio ambiente y luchar contra el cambio climático. Su fruto se llama oliva y puede destinarse para la producción de la aceituna de mesa o para aceite.

La oliva es un alimento muy nutritivo y saludable. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), contiene un alto contenido en grasas monoinsaturadas, consideradas las grasas necesarias que el organismo necesita. El principal elemento graso de la aceituna es el ácido oleico, que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares al reducir el colesterol LDL (malo) y aumentar el HDL (bueno). También contiene fibra, sodio, calcio y vitaminas A y E.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) para el pasado año 2.019, el olivar español ocupa una superficie de 2,7 millones de hectáreas (el 16,1% de la superficie total de cultivo). el 95% corresponden a variedades de aceituna para almazara (2.584.564 ha) y el 5% restante a variedades de mesa (144.904 ha).En cuanto a producción, España sigue siendo la primera potencia mundial productora de aceite de oliva. Según previsiones del MAPA, se estima que en la campaña 2019/2020 se alcancen los 1,2 millones de toneladas. En cuanto a la aceituna de mesa, se prevén unas 487.000 toneladas.

¿Sabías qué el olivar español ocupa una superficie de 2,7 millones de hectáreas, y es considerado como el mayor ecosistema creado por el hombre?

Su mapa varietal en muy amplio, en España se conocen más de 400 variedades de olivo. En este caso, las vamos a clasificar según el destino de producción.

  1. Para producción de aceite de oliva: las más destacadas son la Picual, Picudo, Hojiblanca, Verdial, Aberquina, Empeltre, Cornicabra y Lechín
  2. Para producción de aceituna de mesa: destacan Manzanillo, Gordal, Morona o Dulzal y Cornezuelo.

A la hora de la programación del riego en el cultivo del olivo, hay que tener en cuenta una serie de requerimientos edafoclimáticos que se detallan a continuación:

El olivo está especialmente adaptado al secano. Soporta altas temperaturas en verano, hasta los 40ºC, si tiene humedad suficiente en el suelo, y hasta los -10ºC en pleno reposo invernal. Tolera las heladas, salvo que las temperaturas sean menores de -10ºC y con excepción de las variedades muy tempranas, cuyo fruto puede verse muy dañado por las bajas temperaturas.

La inducción floral se produce en el periodo de reposo estival. Al final del invierno o comienzos de primavera, se inicia la diferenciación de las yemas. Con temperaturas primaverales de 10-12ºC se inicia el desarrollo vegetativo, las inflorescencias, y la floración se produce entre 15 y 18ºC. Cuando las temperaturas en verano llegan a 35-38ºC tiene lugar una parada vegetativa.

El olivo tolera bien suelos salinos y niveles elevados de caliza, prefieriendo suelos arenosos, profundos y con drenaje.

En cuanto a las exigencias edáficas, el olivo es una planta muy rústica que se extiende por todo tipo de suelos, incluidos terrenos de escasa fertilidad, aunque prefiere suelos arenosos, profundos y con drenaje ya que es muy sensible al encharcamiento prolongado. Soporta bien la salinidad y niveles elevados de caliza, siendo frecuente su cultivo sobre suelos calcáreos del área mediterránea

Referente al sistema de cultivo empleado, aspecto importante a la hora de la planificación del riego, tradicionalmente, el olivar ha sido un cultivo de secano. En la actualidad, gracias al avance en las técnicas de riego, se ha pasado a sistemas de cultivo intensivos y superintensivos, donde hay que determinar el riego de forma individualizada.

Necesidades hídricas del cultivo del olivo

La metodología propuesta por la FAO para calcular la necesidad de agua del olivo es la diferencia entre la evapotranspiración máxima del cultivo (ETc) y la precipitación efectiva (Pe). El concepto evapotranspiración se refiere a las cantidades de agua que se pierden por evaporación y la transpiración del cultivo. Se recomienda regar en los periodos en los que ETc es mayor que Pe.

Las necesidades de agua del olivo son importantes en la primavera, durante el periodo de prefloración, y en septiembre y octubre. Entre la maduración de los frutos y el desarrollo del hueso de la aceituna, es decir, de mediados de julio a mediados de agosto, deben reducirse las aportaciones de agua al olivo para evitar que las aceitunas tengan huesos grandes.

En resumen, las aportaciones de agua deben programarse según la cantidad de lluvia que cae, la temperatura del aire, la radiación solar, la capacidad de retención del suelo y los periodos críticos del olivo en cuanto a necesidades de agua.

 

¿Sabías que el sistema de riego por goteo es el más adecuado para el cultivo de olivo?

Y es el más extendido y el que mejor se adapta. Cada gota que sale del emisor se absorbe inmediatamente en el suelo, formando un bulbo húmedo del cual las raíces absorben agua para su desarrollo. La solución ideal sería 4 emisores del tipo caudal constante, ya sean autocompensantes o turbulentos, en función de la orografía del terreno (para cualquier presión entre 1 y 3 bar) por olivo maduro, con caudales que varían entre 1 y 4 litros/hora.

El riego por goteo en el cultivo del olivar presenta grandes ventajas:

  1. No presenta pérdidas de agua por evaporación y escorrentía, lo que sí ocurre con goteros superficiales. Puede ahorrar hasta un 30% de agua.
  2. Al estar los goteros próximos al área de las raíces, el agua se toma inmediatamente, lo que le hace más efectivo a dosis pequeñas de agua.
  3. Disminuyen los daños por erosión en suelos con pendiente, y se logra una buena homogeneidad en la aplicación del agua a los árboles.
  4. Los goteros siempre están en el mismo sitio y además no estorban en las labores.
  5. Otra ventaja importante del riego por goteo, es que permite la aplicación de los fertilizantes diluidos en el agua de riego, práctica que se conoce como fertirrigación.
  6. Al no mojar la superficie, disminuye el crecimiento de malas hierbas
  7. Permite la utilización de aguas más salinas, pues evita la formación de la costra superficial formada por acumulación de sodio.
  8. El sistema de riego por goteo evita la aparición de hongos

 

El uso de riego por goteo es un sistema cada vez más demandado en la sociedad, ya que ésta reclama una gestión más eficiente de los recursos naturales. El agua juega un papel especialmente sensible, sobre todo en España, un país caracterizado por su clima árido y donde la agricultura consume el 75% de agua.

 

¿Estás pensando en establecer riego por goteo en tu olivar? Contacta con nosotros y te ayudaremos a diseñar, poner en marcha y gestionar un sistema de riego por goteo eficiente en tus olivos.

En esta ocasión os vamos a hablar de una hortaliza muy especial. No es un amor a primera vista, sin embargo cuando nos familiarizamos con ella, podemos llegar a volvernos adictos. Hablamos del brócoli. Sus múltiples propiedades alimenticias, rico en vitaminas C, A, fibra, hierro y potasio, hacen que cada vez sean más los españoles que incluyan esta hortaliza en su cesta de la compra. Lo que explica que en los últimos años la producción de brócoli se haya incrementado considerablemente. De hecho, el número de hectáreas destinadas a brócoli se encuentra en torno a las 50.000 anuales, con una producción que se mantiene constante, alrededor de 600.000 toneladas al año. Murcia es líder en esta hortaliza, copando el 50% de la producción nacional.

El brócoli y sus orígenes

El origen del brócoli o brécol se sitúa en los países con climas templados a orilla del Mediterráneo oriental, en Oriente Próximo. La Península de Anatolia, Líbano o Siria son los países que cultivaron los primeros ejemplares de esta hortaliza. Durante la época del Imperio Romano, el brócoli llegaría hasta la Península Itálica. De hecho su nombre coloquial procede del italiano, broccoli, que significa brote. Su denominación científica es Brassica oleracea var. Italica, por pertenecer a la familia de las brasicáceas, una especie muy cercana a la coliflor o al repollo.

¿Cuáles son las principales variedades de brócoli?

Existen tres variedades principales de brócoli: el Verde Calabrés, el Romanesco y el de Verona. La más común es el Verde Calabrés, más conocido simplemente como “brócoli”.

  • Verde Calabrés: llamado así por la región de Calabria, en Italia. Es el más importante a nivel comercial. Es de color verde intenso y la inflorescencia (conjunto de flores que nace agrupada en un mismo tallo) mide de 8 a 10 cm. Engloba, a su vez, dos grupos de variedades en función de la época de recolección:
    • Los de recolección estival-otoñal: Se caracterizan por tener un ciclo corto, de unos 60 días aproximadamente. En zonas templadas la producción puede darse en otoño e invierno.
    • Los de recolección en invierno-primavera: Se caracterizan por tener un cultivo más largo, que puede durar entre 100 y 120 días.
  • Brócoli de Verona: Su inflorescencia es de tamaño medio, entre 10 y 15 cm, y es de color blanco grisáceo.
  • Brócoli Romanesco: Presenta una inflorescencia verde de gran tamaño, entre 15 y 20 cm.

¿Cómo es y qué necesita el cultivo de brócoli?

El brócoli es una planta de épocas frías capaz. Es muy exigente en nutrientes como potasio y nitrógeno, por lo que es necesario el uso de sustrato a base de compost descompuesto, combinado con tierra. Es aconsejable suelos mullidos, abonados, frescos y con humedad regular. Precisamente, son cultivos que requieren de una humedad constante. Sin embargo es importante un buen drenaje del suelo. El brócoli es ligeramente tolerante a suelos ácidos (6 a 6,8 de Ph). Cuando han formado la inflorescencia (floración de la planta) se recomienda el riego por goteo.

Algunas pinceladas sobre los principales requerimientos edafoclimáticos del brócoli:

¿Sabías que el brócoli es capaz de resistir bajas temperaturas?

El brócoli es un cultivo que se desarrolla principalmente en las estaciones de otoño e invierno. Resisten las bajas temperaturas, siempre y cuando no superen los -5ºC. Por este motivo es importante calcular la fecha de siembra para que la inflorescencia no coincida con los meses de verano ni con heladas.

Para un correcto desarrollo normal de la planta es necesario que durante la fase de crecimiento las temperaturas oscilen entre los 20 y 24ºC. En la fase de inducción floral necesita entre 10 y 15ºC durante varias horas al día.

El brócoli necesita suelos ácidos, húmedos y con buen drenaje.

En zonas donde las temperaturas bajan excesivamente, se cultivan variedades tardías, de recolección a finales de invierno o principios de primavera. La humedad relativa óptima oscila entre el 60 y 75%.

El cultivo de brócoli prefiere suelos con tendencia a la acidez y no a la alcalinidad, estando el pH entre 6,5 y 7. Requiere suelos húmedos y de fácil drenaje. Es sensible a la excesiva salinidad del suelo y al encharcamiento.

En el caso de variedades tempranas pueden emplearse suelos ligeros y son más adecuados los fuertes para las variedades tardías.

¿Qué tipo de riego requiere el cultivo de brócoli?

En primer lugar, para determinar las necesidades hídricas del brócoli es necesario saber la cantidad de agua que el cultivo necesita para un correcto desarrollo. Dichas necesidades de riego del brócoli se calculan a partir del valor de la evapotranspiración del cultivo, es decir, la suma del agua que transpira la planta durante sus funciones biológicas y el agua que se evapora del suelo. Este es el volumen de agua que se debe ir reponiendo mediante el riego o la lluvia para un buen desarrollo del cultivo. En este caso, para saber qué volumen se debe aplicar con el riego es imprescindible calcular las necesidades netas, calculadas como la diferencia entre las necesidades hídricas brutas y los aportes naturales de agua, es decir, la lluvia.

Independientemente del tamaño de la plantación, el brócoli es una planta que requiere una elevada aportación de agua. No obstante, es importante que el suelo tenga suficiente drenaje para que quede húmedo y sin charcos. El riego puede ser a través de aspersión o por goteo. Sin embargo, es fundamental que durante la inflorescencia se realice el riego por goteo.

¿Sabías que una forma de proteger tu cultivo de brócoli de los hongos es instalando riego por goteo?

Durante la inflorescencia el riego en el cultivo del brócoli debe ser por goteo ya que el exceso de agua en la cabeza de la planta puede provocar podredumbre o la aparición de hongos. Entre ellos el Hyaloperonospora brassicae, causante del patógeno mildiu. Debido a que esta enfermedad se ve favorecida por condiciones de frío y humedad, la infección aparece con más frecuencia en estado de plántula y en plantas maduras. Gestionar el riego para reducir la humedad foliar a través de riegos en la mañana, permitiendo que la planta se seque antes del atardecer, o evitar el riego desde arriba utilizando riego por goteo, pueden ayudar a prevenir el mildiu.

En sistemas de riego por goteo es recomendable un riego alternado, es decir, un día sí y otro no, con un tiempo de riego de 2 a 4 horas dependiendo de la temperatura, cultivo y etapa fenológica del cultivo sembrado. La mayoría de las hortalizas pasan por etapas donde la falta de humedad es un riesgo ya que puede afectar de manera severa al rendimiento o calidad de la planta. Es muy importante que en dichas etapas la humedad no falte. En el caso del brócoli, la falta de humedad puede resultar algo peligroso durante la formación de la pella y su elongación. No obstante, como ya se ha  señalado, durante la inflorescencia es importante controlar la humedad del cultivo del brócoli, por eso se recomienda el riego por goteo en esta etapa.

 

¿Cultivas brocoli al aire libre?

En GESTIRIEGO podemos ayudarte y darte el asesoramiento necesario  para instalar el sistema de riego más adecuado para tu cultivo, pero también, ayudarte a convertir o modernizar tu sistema de riego actual.

Hoy hablamos de un cultivo icónico. El tomate es probablemente la fruta más difundida en todo el mundo y, también, una de las de mayor valor económico. Su demanda aumenta continuamente y con ella su cultivo, producción y comercio. El incremento anual de la producción en los últimos años se debe principalmente al aumento en el rendimiento y, en menor proporción, al aumento de la superficie cultivada.

La historia del tomate comenzó en Sudamérica, en la zona costera de Perú, aunque otras fuentes plantean que surgió en el sur de México, con los Aztecas, alrededor del año 700 A.C.

La palabra tomate deriva de la palabra en nahuatí (lenguaje hablado por  los aztecas) “tomatl” y, aunque muchos lo discutan, es una fruta. Esta hortaliza viajó desde Perú en 1519 a España atravesando el Atlántico.

¿Cuáles son los tipos de tomate más habituales en los mercados? Algunos de los principales tipos de tomate (aunque hay muchos en los mercados mundiales), son los siguientes:

  • Tipo Beef. Plantas vigorosas hasta el 6º-7º ramillete, a partir del cual pierde bastante vigor coincidiendo con el engorde de los primeros ramilletes. Frutos de gran tamaño y poca consistencia. Producción precoz y agrupada.
  • Tipo Marmande. Plantas poco vigorosas que emiten de 4 a 6 ramilletes aprovechables. El fruto se caracteriza por su buen sabor y su forma acostillada, achatada y multilocular, que puede variar en función de la época de cultivo.
  • Tipo Vemone. Plantas finas y de hoja estrecha, de porte indeterminado y marco de plantación muy denso. Frutos de calibre G que presentan un elevado grado de acidez y azúcar, inducido por el agricultor al someterlo a estrés hídrico. Su recolección se realiza en verde pintón marcando bien los hombros.
  • Tipo Cocktail. Plantas muy finas de crecimiento indeterminado. Frutos de peso comprendido entre 30 y 50 gramos, redondos, muy sensibles al rajado. También existen frutos aperados para consumo principalmente en fresco.
  • Tipo Cherry. Plantas vigorosas de crecimiento indeterminado. Frutos de pequeño tamaño y de piel fina con tendencia al rajado, que se agrupan en ramilletes de 15 a más de 50 frutos. Sabor dulce y agradable. Existen cultivares que presentan frutos rojos y amarillos. El objetivo de este producto es tener una producción que complete el ciclo anual con cantidades homogéneas. En cualquier caso, se persigue un tomate resistente a virosis y al rajado, ya que es muy sensible a los cambios bruscos de temperatura.
  • Tipo Ramillete. Cada vez más presente en los mercados, resulta difícil definir qué tipo de tomate es ideal para ramillete, aunque generalmente se buscan las siguientes características: frutos de calibre M, de color rojo vivo, insertos en ramilletes.

El tomate es un cultivo muy sensible tanto a la falta como al exceso de humedad en el suelo, por lo que en invernadero habrá que recurrir al riego (normalmente por goteo). Al aire libre, y dado que el tomate se cultiva normalmente en las épocas más secas del año, también es esencial cuidar el riego del cultivo.

 

¿Conoces las necesidades y requerimientos que debe tener un buen sistema de riego para el cultivo del tomate?

En este artículo vamos a explicártelo con detalle, pero antes conozcamos un poco más sobre el cultivo de esta solanácea (Solanum lycopersicum).

 

El cultivo del tomate: Algunas pinceladas sobre los principales requerimientos edafoclimáticos.

El tomate es menos exigente en temperatura que la berenjena y el pimiento. La temperatura óptima de desarrollo oscila entre 20 y 30ºC durante el día y entre 1 y 17ºC durante la noche; temperaturas superiores a los 30-35ºC afectan a su fructificación.

La maduración del fruto está muy influida por la temperatura en lo referente tanto a la precocidad como a la coloración, de forma que valores cercanos a los 10ºC así como superiores a los 30ºC originan tonalidades amarillentas. No obstante, los valores de temperatura descritos son meramente indicativos, debiendo tener en cuenta las interacciones de la temperatura con el resto de los parámetros climáticos.

A nivel de humedad, el valor óptimo oscila entre un 60% y un 80%. Humedades relativas muy elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades aérea, el agrietamiento del fruto y dificultan la fecundación, debido a que el polen se compacta abortando parte de las flores. El rajado del fruto igualmente puede tener su origen en un exceso de humedad edáfica o riego abundante tras un período de estrés hídrico. También una humedad relativa baja dificulta la fijación del polen al estigma de la flor.

El cultivo del tomate no es muy exigente en cuanto a suelos excepto en lo que se refiere al drenaje, aunque prefiere suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa y ricos en materia orgánica. No obstante se desarrolla perfectamente en suelos arcillosos enarenados. En cuanto al pH, los suelos pueden ser desde ligeramente ácidos hasta ligeramente alcalinos cuando están enarenados.

Las variedades cultivadas bajo invernadero toleran mejor las condiciones de salinidad tanto del suelo cómo del agua de riego.

 

¿Qué tipo de riego requiere el cultivo del tomate?

El riego es un factor fundamental en el cultivo del tomate. La disponibilidad de agua es importante durante todo el ciclo del cultivo, pero especialmente cuando las plantas están en la fase previa a la formación de los frutos o en días de mucho calor. En las variedades indeterminadas ―de producción escalonada―las necesidades serán más estables a lo largo de todo el ciclo ya que la floración no cesa.

El caso de cultivo protegido o en lugares donde las lluvias son escasas y es previsible que el suelo no tenga el grado correcto de humedad, se deberá realizar un riego de saturación ―se le aporta al suelo todo el agua que puede retener― antes de realizar el trasplante de las plántulas de tomate al terreno. En invernadero, se calcula que las necesidades de agua son la tercera parte en comparación con el mismo cultivo al aire libre.

¿Sabías qué, en invernadero, las necesidades de agua son un 60% menor en comparación con el mismo cultivo al aire libre?

En el cultivo de tomate bajo invernadero el aporte de agua y gran parte de los nutrientes se realiza de forma generalizada mediante riego por goteo.

En el cultivo de tomate, el riego por goteo permite ahorrar mucha agua y dosificar tanto la cantidad de agua aportada como el tiempo de riego. Además, el suelo se humedece de manera más gradual sin alterar la estructura del suelo.

 

¿Sabías qué el consumo de agua diario estimado de una tomatera adulta está entre 1.5 y 2 litros? (Aunque depende de las condiciones climáticas)

 

Desde Gestiriego te ofrecemos una solución integral de riego en el cultivo de tomate. ¿De qué puedes disponer?

  • Nuestra cinta de riego CINDRIP y CINTAPE, la cinta de riego que garantiza una gran resistencia y uniformidad en cultivos al aire libre estacionales, incorpora en su interior emisores planos de régimen turbulento (CINDRIP) o laberinto turbulento (CINTAPE) que garantizan una homogeneidad completa en sus caudales y gran precisión en el caudal emitido.
  • La tubería con gotero INTERLÍNEA de Gestiriego, para un cultivo protegido libre de obstrucciones y una excelente uniformidad en su emisión.
  • Tubería con gotero integrado CEODRIP, un clásico de nuestra marca. La calidad de este gotero corto turbulento lo avalan sus 25 años de experiencia, libre de obstrucciones, resistente y uniforme. Ideal para el cultivo protegido del tomate.
  • Nuestros nuevos KITS DE HIDROPONÍA, cuyo flujo de presión compensado garantiza un caudal constante a diferentes presiones de entrada y la distribución homogénea del agua y de nutrientes. Estos conjuntos nacen pensados para el riego en invernaderos, viveros, macetas y/o contenedores.

¡Además de nuestros accesorios para dichas opciones de riego!

 

CURIOSIDAD | La fertirrigación carbónica 

Consiste en el uso de agua carbonatada para el riego del tomate. El agua carbonatada se consigue mediante la inyección de CO2 a presión en la tubería principal de manera que al disolverse en el agua de riego produce ácido carbónico que reduce el pH del agua y origina diversos bicarbonatos al reaccionar con carbonatos y otras sales presentes en el agua. El agua carbonatada recibe a continuación los fertilizantes habituales para el riego cuya solubilidad mejora en un agua ligeramente ácida. Para aportar CO2 al sistema de riego hay que tener en cuenta la presión de la línea de agua de riego, la distancia del punto de inyección de CO2 al primer gotero, la temperatura del agua, el sistema de difusión del CO2 en el agua y la cantidad de CO2 por litro de agua.

La utilización del agua carbonatada es rentable en el cultivo del tomate; encontrándose la dosis óptima en torno a los 0.20 g de CO2/l, se ha estimado que produce mayores rendimientos de cosecha y también un mayor tamaño medio de los frutos.

¿Cultivas tomate, al aire libre o bajo invernadero?
En GESTIRIEGO podemos ayudarte y darte el asesoramiento necesario  para instalar el sistema de riego más adecuado para tu cultivo, pero también, ayudarte a convertir o modernizar tu sistema de riego actual.

 

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La lechuga era un cultivo conocido hace ya más de 2.500 años por griegos y romanos. Desde entonces, las técnicas de cultivo se han ido perfeccionando y evolucionando, adaptándose a los nuevos tiempos. Y el riego, no iba a ser menos. En la actualidad, el sistema de regadío más elegido por los agricultores para esta hortaliza es el riego por goteo.

¿Conoces las necesidades y los requerimientos que debe tener el riego en el cultivo de lechuga?

En este artículo te lo vamos a explicar con detalle. Pero antes, conozcamos un poco más sobre el cultivo de la Lactuca sativa L.

El cultivo de la lechuga: Requerimientos edafoclimáticos.

La lechuga es un cultivo que se produce a nivel mundial, siendo demandado por los consumidores por su gran contenido en agua. Además, aporta abundantes cantidades de vitaminas (A, C, E, B1, B2, B3) y minerales (fósforo, hierro, calcio, potasio, etc.).

Esta hortaliza se consume principalmente en fresco, siendo muy popular en su formato de presentación en bolsas de ensalada tipo IV gama. Por ello, es necesario que nuestro cultivo llegue en condiciones óptimas a la recolección, y el riego juega un papel fundamental en ello.

El mundo de las variedades de lechuga es muy amplio y daría para escribir un artículo completo. A modo de resumen, las más conocidas son: Iceberg, Romana, Trocadero, Hoja de roble y Lollo Rossa, entre otras.

A la hora de establecer nuestro sistema de riego para esta hortaliza, es importante conocer cuáles son los óptimos de las variables edafoclimáticas (temperatura, suelo, humedad), ya que en función de estos valores tendremos que establecer nuestro programa de riego.

Condiciones óptimas para el cultivo de lechuga: Temperaturas suaves (15-20ºC) con diferencia entre temperatura diurna y nocturna.

La lechuga es un cultivo que crece de forma óptima en un clima fresco, teniendo su temperatura óptima de crecimiento entre los 15-20ºC. Sin embargo, es un cultivo que para su germinación y acogollado precisa de variación de temperatura entre el día y la noche (alrededor de 10 grados de diferencia).

Es importante saber que la lechuga es una hortaliza más resistente a temperaturas bajas (puede soportar hasta -6ºC) que a altas (más de 30ºC de temperatura repercuten seriamente en el desarrollo y provocan espigados precoces). Además, es interesante saber que con lluvias frecuentes pueden sufrir ataques fúngicos, algo a tener en cuenta a la hora de proyectar nuestra instalación. La fertirrigación se convierte en un importante aliado.

Condiciones óptimas para el cultivo de lechuga: Humedad relativa entre 60-80%, por debajo del 60% se para el desarrollo y por encima del 80% podemos tener ataques fúngicos.

En cuanto al requerimiento de humedad, al ser una hortaliza con un sistema radicular reducido y contar con un gran desarrollo de la parte aérea, nos encontramos ante un cultivo muy sensible a la falta de humedad, soportando mal los periodos de sequía.

Sin embargo, una elevada humedad también puede provocar bajadas de rendimiento por ataques de botritis (también llamada podredumbre). Por ello, es necesario establecer el sistema y el programa de riego de forma que nuestro cultivo se encuentre en la humedad relativa óptima, situada entre el 60 y el 80%.

¿Cuáles son las condiciones óptimas para el cultivo de lechuga? Suelos alcalinos, arenoso-limosos y ligeros, que eviten el encharcamiento para así evitar la podredumbre.

El suelo ideal para el cultivo de lechuga es alcalino (pH óptimo entre 6,7 y 7,4), arenoso-limoso y rico en materia orgánica. Muy importante que nuestro cultivo se establezca sobre suelos con textura ligera para prevenir el encharcamiento, lo que podría causar problemas por ataques de hongos.

¿Cuáles son las condiciones óptimas para el cultivo de lechuga? Marcos de plantación en función de la variedad elegida, pero teniendo cuidado que los caballones levanten lo suficiente la planta para que esta no toque la superficie y evitar ataques fúngicos.

En cuanto a los marcos de plantación, varían en función de la variedad de lechuga a cultivar. De forma general, la densidad de plantación puede variar entre 10 y 40 plantas por m2. Es importante realizar un buen diseño de la plantación para permitir realizar las labores de cultivo y minimizar el contacto entre plantas.

De forma general, un marco de plantación óptimo sería de 30×30 cm dejando pasillos entre líneas de 80 a 120 cm. Esto sirve para variedades grandes, para variedades de lechuga  tipo “baby” la densidad de plantación será más grande y, por tanto, los marcos más reducidos.

Un punto importante es el diseño de los caballones, claves para evitar el contacto con la humedad en la superficie del terreno. Con caballones de 25 cm de altura (teniendo cuidado de dejar el cepellón a nivel de suelo para evitar el secamiento de las raíces), nos aseguramos este contacto directo y reducimos el ataque fúngico de las hojas.

¿Qué tipo de riego necesita el cultivo de la lechuga?

El riego es un factor fundamental en el cultivo de lechuga. Debe ser aplicado con precisión y dentro de unos valores que no pueden ser rebasados por defecto o por exceso. Con un déficit de agua la lechuga puede entrar en parada vegetativa, desarrollar necrosis en los bordes y aumentar la incidencia de botritis. Sin embargo, si regamos en exceso y llegamos a encharcar el suelo, podemos provocar asfixia radicular y disminuir el peso del cogollo.

En base a todo lo explicado anteriormente, podemos llegar a la conclusión de que el riego que mejor se adapta a las exigencias del cultivo de lechuga es el riego por goteo.

El goteo permite regar de forma continua y uniformemente el cultivo de lechuga, evitando los encharcamientos y manteniendo la superficie del suelo lo suficientemente seca para evitar que el cuello se pudra por ataques de hongos.

Es muy recomendable complementar el riego por goteo con un riego por aspersión en los primeros días post-trasplante, para conseguir que las plantas arraiguen adecuadamente.

¿Estás pensando en plantar lechuga por primera vez?


¿Aún sigues regando tu cultivo por inundación? En GESTIRIEGO te asesoramos y ayudamos a instalar el sistema de riego más adecuado para tu cultivo, pero también a convertir o modernizar tu sistema de riego actual. 

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Se acerca el verano y en Gestiriego queremos incidir sobre los tipos de cultivo que se comienzan en verano o próximos a esta época del año.

 

¿Qué se puede cultivar en verano en España?

 

  • Acelga: En zonas templadas pueden cultivarse durante todo el año, y en zonas frías a partir de marzo. Es una planta muy rústica, no necesita muchos cuidados, simplemente tierra abonada y riegos regulares. Se pueden recolectar las hojas y dejar la mata para que siga creciendo y seguir recolectando.
    Climatología adecuada: Al ser un cultivo bastante rústico se adapta bien a todo tipo de climas, aunque prefiere los climas mediterráneos donde las heladas no sean excesivamente fuertes. Si la quieres sembrar en climas con heladas intensas deberás protegerla de estas.
    Cuidados: Necesita de bastantes riegos y es conveniente aplicar la técnica del acolchado para evitar que se pierda la humedad. También es necesario abonarla superficialmente cada 2 meses como mínimo.
    Su principal plaga es el pulgón de la acelga que ataca sus hojas apareciendo en estas manchas marrones.
    Recolección: A los tres meses podemos empezar a cortas su hojas, que es la parte de la planta que se aprovecha aunque también podemos consumir la penca de esta.
    Asociaciones de cultivos favorables. Judías, zanahorias, rábanos y nabos.

  • Apio: Es una planta de gran porte, que puede alcanzar los 50-60 cm. de altura, así que la podremos cultivar si tenemos suficiente espacio. Es una planta plurianual. Y sus necesidades hídricas son riegos regulares, y sustratos bien abonados.

  • Berenjena: Es la solanácea que requiere más temperatura para germinar y para desarrollar los frutos. Además necesita sol directo para dar frutos. Necesita recipientes de al menos 30 cm. de profundidad, porque es una planta que alcanza al menos 70 cm. de altura.

  • Brócoli: Conviene cultivarla en primavera, porque con altas temperaturas se espiga rápidamente. Sin embargo, tolera bien la sombra aunque necesita luz. Y requiere un espacio amplio porque puede alcanzar los 40 cm. de altura.

  • Calabaza: Aunque es una hortaliza que se empieza a consumir a finales de septiembre, su largo periodo de crecimiento hace que la siembra empiece en primavera. Su cultivo es similar al del calabacin, aunque no necesita tantos nutrientes. Sin embargo sus ramas se hacen muy largas, pero como son enredaderas pueden emparrarse para que ocupen menos espacio.

 

  • Cebolla: Hay muchas variedades, ya que se adaptan a todos los climas. Su cultivo es un poco delicado, y a pesar de que es un bulbo, es necesario hacer planteros para poder protegerlos y cuidarlos mejor. Las cebollas son poco voraces, así que no requieren un sustrato con muchos nutrientes, y tampoco necesitan de mucho riego, ni de mucho espacio. Podemos cultivarlas entre otros cultivos.

  • Lechuga: es uno de los cultivos estrella, hay gran cantidad de variedades, y no requieren mucho espacio. Su mejor época para el cultivo es primavera y otoño, con mucho calor se espigan enseguida, pero si queremos cultivar lechugas en verano podemos comprar variedades que soportan el calor, por ejemplo la variedad “maravilla”. Es un cultivo muy sencillo, solo tenemos que tener en cuenta que hay que hacer planteros. Y al tratarse de una hortaliza de hojas les gusta el riego, pero sin excesos. Si se quedan sin agua las hojas se ponen duras y amargan.

  • Melón: Si tenemos mucho espacio podemos intentar cultivar melón. Se puede empezar a sembrar a partir de abril. Hay muchas variedades. Les gustan las tierras bien abonadas y riegos regulares, y mucho sol. Tambien sus ramas crecen mucho entre 1 ó 2 m., como la calabaza.

  • Tomate: otro cultivo estrella, a partir de febrero ya podemos hacer semilleros. Hay muchisimas variedades, y es muy interesante cultivar aquellas variedades que sean tradicionales de nuestra zona. Sus requerimientos al ser una solanácea son una tierra rica en nutrientes, abundantes riegos y mucho sol.

Cultivar en verano es una excelente opción para aumentar la productividad de tu huerto o jardín, tenga el tamaño que tenga. Si sabes elegir lo que vas a cultivar, podrás sacarle el máximo partido a pesar de las altas temperaturas.

Cualquier momento del año es bueno para planificar los cultivos que queremos hacer en nuestro huerto. Cultivar en verano es una excelente manera de conseguir frutas, hortalizas, plantas, flores y, prácticamente, cualquier cosa que se pueda plantar con una semilla.

 

¿Qué productos necesitas para estos cultivos?

Nuestros clientes siempre nos preguntan sobre asesoramiento para cada tipo de cultivo, ¿qué cinta de riego o tubería es más adecuada? ¿Qué distancia entre goteros? ¿Qué caudal?

Se pueden utilizar desde cintas de riego que tienen un coste menor a tuberías de microirrigación con un coste un poco mayor pero con más resistencia.
Por ejemplo la cinta de riego se utiliza en cultivos plurianuales, además es un sistema que se va afianzando cada vez más en el mercado, debido a su bajo precio y a su utilidad, ya que está destinado a una campaña de cosecha, con lo que al terminar esta, se desaloja del terreno, y se puede volver a trabajar la tierra para preparar la siguiente cosecha, sin tener que recoger la tubería para la siguiente campaña.

Esta posibilidad hace que la tubería, con un espesor de pared bajo, sea más económica que una convencional, y pueda cumplir su función con las mismas garantías.

Las cintas de riego están destinadas para un uso de cultivos estacionales, hortícolas, invernaderos, viveros…

En Gestiriego disponemos de CINDRIP y CINTAPE.

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CULTIVO DE ALBAHACA

¿Sabes qué tipo de cultivo es el que se muestra en la imagen?
Se trata de albahaca, planta originaria de la India dónde se le atribuían propiedades milagrosas, su nombre científico es Ocinum Basilicum. Actualmente se cultiva en todos los países del planeta.

Es una planta herbácea anual, puede alcanzar hasta 60 cms de altura. La albahaca es frondosa, con hojas verdes y suaves al tacto. Se trata de una planta de gran aroma que forma flores de color blanco de pequeño tamaño.

¿Por qué cultivar albahaca?

Presenta muchas cualidades que la hacen muy atractiva para ser cultivada. Entre ellas:

  • Lidia la depresión.
  • Planta diurética. Es digestiva.
  • Personas con problemas de insomnio, dolores de cabeza o jaquecas.
  • Sirve como estimulante para fases de agotamiento.
  • Calma irritaciones cutáneas.
  • Combate el acné.
  • Sedante, cicatrizante y analgésica.
  • Los componentes activos son el aceite esencial aromático y sus propiedades tónico-gástricas, antisépticas y expectorantes.
  • Alivia la sinusitis usándola vaporizada en agua.
  • Alivia la congestión del pecho con unas hojas de albahaca con miel y limón.
  • Es muy digestiva, ayuda a corregir los trastornos gastrointestinales
  • Presenta un gran uso en la cocina al ser una planta aromática, combinándola con ensaladas, sopas…
  • Además un aspecto muy importante es que ahuyenta insectos y previene la aparición de plagas en su huerto.

 

Condiciones de su cultivo:

  • Temperatura: este tipo de cultivo, como es la albahaca, se cultiva en amientes cálidos por lo que no soporta el frío extremo ni las heladas.
    su temperatura ideal ronda entre 15 y 25 grados.
  • Suelo: requiere de suelos fértiles, húmedos y resguardados de los vientos.
  • Riego: como hemos descrito anteriormente necesita suelos húmedos pero no encharcados, pues sus raíces no soportan el exceso de humedad.
    Requiere de un riego regular pero en abundancia es perjudicial.
    Dependiendo del terreno y clima en el que se cultive la albahaca, es recomendable regarla entre 1 y 3 veces por semana.
    Lo más recomendable es utilizar un riego por goteo y así mantener un grado de humedad en el suelo.

 

Productos destacados:

CINDRIP
ACCESORIOS DE CINTA DE RIEGO

 

A continuación adjuntamos imagen de cultivo de albahaca que nos envían desde Gestiriego Islas.
Para dar vida a este cultivo utilizan el producto cinta de riego CINDRIP  1.1 L/H a 0,20 cm.