Buscar soluciones para reutilizar el agua usada en agricultura y ganadería es clave para preservarla.

 

La primera reacción al hablar de la escasez de agua es pensar en la falta de agua para beber. Una cantidad por persona que gira en torno a los dos litros diarios. Pero no se piensa tanto en el agua que comemos. Y eso que, de media, hacen falta entre 2.000 y 5.000 litros de agua para producir la comida que una persona ingiere diariamente, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Solo el 0,003% del agua del planeta es dulce, y el 70% de ella se utiliza en actividades agrícolas.

 

Producir un kilo de cereal consume entre una y tres toneladas de agua. Un kilo de carne, hasta 15…

 

Se estima que para 2050 habrá que aumentar enormemente la producción de alimentos para dar de comer a una población mundial que alcanzará los 9.000 millones de personas. Si, como prevé la FAO, los alimentos producidos a partir del riego han de crecer un 50% para entonces, y el sector agrícola solo tiene un margen del 10% para aumentar su consumo de agua, la magnitud del problema está clara.

 

Otro de los temas en boga es la gestión de las aguas residuales para su reutilización en la producción agrícola. Cada vez más países, como Egipto, Jordania, México, España o Estados Unidos están explorando vías para dar una segunda vida este recurso. La clave resiste en encontrar la forma de hacerlo de manera segura, eliminando patógenos, elementos químicos, antibióticos y otros residuos que puedan ser perjudiciales para los agricultores o para quienes vayan a consumir finalmente los alimentos producidos con esas aguas.

 

La investigación en el tratamiento —ya sea de forma natural, humedales, proyectos forestales, o tecnológica, con plantas de descontaminación— es el camino para explorar una nueva vía para aprovechar y ahorrar agua. En Jordania, por ejemplo, el agua recuperada ya es un 25% del consumo total en el país.

 

En Gestiriego trabajamos en promover maneras de utilizar menos agua y hacerlo de forma más eficiente, recordamos además la necesidad de reducir las pérdidas y los desperdicios de comida, porque toda el agua empleada en generar esos alimentos se va a la basura con ellos.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *