La vid es uno de los cultivos por excelencia de nuestro país. Su fruto, la uva, tiene una gran importancia económica, ya sea para su consumo en directo o bien para la elaboración de vino. Además de ser una fruta de sabor dulce y agradable, es una fuente de vitaminas (provitamina A y vitamina C) y azúcares que aportan calorías y favorecen el desarrollo de anticuerpos.

Una ración de 125 gramos de uva aporta aproximadamente un 25% de la ingesta recomendada de vitamina C, ayudando a mejorar el sistema inmunitario.

Ya desde hace siglos, la uva era conocida por sus propiedades medicinales y muchas civilizaciones la han usado como depurativo de la sangre y estimulante de la defensas. La piel de las uvas tintas contiene resveratrol, un potente antioxidante que ayuda a retrasar el envejecimiento de las células.

España es uno de los principales países productores de uva. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en la campaña de 2018, la producción de uva para vino y mosto se situó en las 6.673.000 toneladas y en 308.000 toneladas para uva de mesa.

Por otro lado para la campaña del pasado año 2019, la superficie de viñedo de uva para vinificación supera las 950.000 hectáreas (el 5,6% de la superficie total de cultivo a nivel nacional). En el caso de uva de mesa, la superficie ronda las 14.500 hectáreas.

La Vid y sus orígenes

La vid tiene su origen en Asia Occidental y el Cáucaso, y es conocida desde la Prehistoria. Sin embargo, las primeras referencias de la vid cultivada por el hombre se remontan al Neolítico, al año 6.000 a.C.

Los egipcios conocían la vid, sin embargo, fueron los griegos y romanos quienes desarrollaron con mayor profundidad la viticultura y expandieron el cultivo por toda Europa. Por su parte, los españoles fueron los que llevaron la vid a América.

La palabra ‘vid’ viene del latín vitis, que significa “planta que tiene mucha vida, algo trepadora”. Este vocablo latino procede de una raíz indoeuropea wei, que significa doblar o torcer y el nombre vitis hace referencia a la tendencia que tiene esta planta a enroscarse. La vid o vitis pertenece a la familia Vitaceae, una familia de plantas leñosas.

 

¿Conoces las diferencias entre la uva de mesa y las destinadas a la elaboración de vino?

Tanto las uvas de mesa como las destinadas a la elaboración de vino proceden de la especie Vitis vinífera. Se diferencian entre sí a través de sus características morfológicas, es decir, el tamaño y forma de los racimos, el grosor del hollejo o el número de pepitas.

Las uvas de mesa son una fruta carnosa que nace de unos largos racimos, formados por bayas redondas u ovaladas. Su piel es más fuerte y suele presentar colores verdosos, amarillentos, púrpuras, rosados o negros. Su pulpa es jugosa y dulce.

Las uvas de vinificación, por su parte, tienen un hollejo (piel delgada que recubre la pulpa y grano de la uva) más jugoso, una piel más fina y tiene mayor capacidad de acumular azúcares y otras sustancias. Su tamaño habitual es más pequeño que el de la uva de mesa.

En cuanto a las diferencias del cultivo entre la uva de mesa y vinificación, las primeras son mucho más sensible a las heladas, por lo que sus zonas de cultivo se dan en climas cálidos, es por ello que las mayores extensiones de uva de mesa se encuentran en el Mediterráneo.

Las uvas de mesa requieren temperaturas más elevadas en comparación con la uva de vino. Por lo que sus necesidades hídricas son mayores en relación a las uvas para vinificación.

¿Cuáles son las principales variedades de vid?

Existen multitud de variedades de uva. Se pueden clasificar en uvas de mesa, pasas y para la elaboración de mostos o vino. Son las uvas para vinificación las que recogen un mayor número de variedades, ya que la producción de vino es el principal uso de la vid. En este caso nos centraremos en las variedades de uvas de mesa y para vinificación.

Uvas de mesa

Son variedades destinadas para el consumo en fresco. Existen uvas de mesa de tres tipos: blancas, rojas y negras.

  • Blancas: las más conocidas son ‘Almería’, ‘Italia’ o ‘Chasselas’.
  • Rojas: algunas variedades rojas son ‘Cardinal’, ‘Chasselas dorée’, ‘Emperor Queen’ y ‘Moscatel roja’.
  • Negras: son reconocidas ‘Moscatel de Hamburgo’, ‘Alphonse Lavallé’ y ‘Exotic’.

Uvas para la elaboración de vino

Estas uvas se pueden clasificar en tintas y blancas según el vino que dan.

  • Tintas: dentro de las tintas están ‘Bobal’, ‘Cabernet Sauvignon’, ‘Embolicaire’, ‘Forcayat’, ‘Garnacha’, ‘Tintorera’, ‘Merlot’, ‘Monastrell’, ‘Tempranillo’ o ‘Pinot Noir’.
  • Blancas: las más conocidas son ‘Airén’, ‘Chardonay’, ‘Macabeo’, ‘Malvasía’, ‘Merseguera’, ‘Moscatel’, ‘Planta nova’ y ‘Riesling’.

Principales requerimientos edafoclimáticos del cultivo de la vid

Las temperaturas ideales para el cultivo de la vid en sus distintas etapas de desarrollo son:

  • Apertura de yemas: entre 9 y 10 ºC.
  • Floración: entre 18 y 22 ºC.
  • De floración a cambio de color: entre 22 y 26 ºC.
  • De cambio de color a maduración: entre 20 y 26 ºC.
  • Vendimia: entre 18 y 22 ºC.

Respecto a las lluvias en función de las necesidades requeridas en cada etapa:

  • Durante la brotación: Entre 14-15 milímetros de agua. En esta etapa hay una intensa actividad radicular que resulta promovida por la lluvia.
  • Durante la floración: Aproximadamente unos 10 milímetros. En esta etapa de su desarrollo las lluvias pueden resultar peligrosas.
  • De la floración al cuajado de los frutos. Entre 40 y 50 milímetros. Aquí es necesaria una intensa fotosíntesis.
  • Entre el cuajado y la maduración: es recomendable entre 80 y 100 milímetros de agua. Como en la fase anterior, es necesario una intensa fotosíntesis.
  • Durante la vendimia: lo ideal es entre 0 y 40 milímetros, ya que la lluvia en esta etapa suele ser perjudicial.

Necesidades hídricas del cultivo de vid

Las plantas jóvenes, con un sistema radicular poco extenso, se deben regar mucho más que las plantas maduras. Igualmente, viñedos con el sistema radicular dañado por hongos, insectos, nematodos, etc., deben ser regados con mayor frecuencia para compensar la disminución de la capacidad de absorción de las plantas.

La frecuencia de riego dependerá de la etapa en que se encuentre la planta. La falta de agua durante la formación y maduración de los frutos reduce el tamaño de las bayas. Sin embargo, si los riegos son muy frecuentes o excesivos cerca de la vendimia pueden retrasar la maduración de las bayas o incrementar la compactación de los racimos, favoreciendo con ello su pérdida de calidad y la podredumbre de los mismos por la aparición de hongos.

Condiciones óptimas para el cultivo de uva de mesa

El cultivo de la uva de mesa se adapta mejor a lugares con una pluviometría baja, ya que hay etapas de su desarrollo como la floración y la maduración, en que un exceso de precipitaciones puede ser peligroso para el cultivo. Se recomienda controlar los aportes hídricos, lo que hace imprescindible la disponibilidad de riego. La temperatura media anual debe estar entre los 11-18 ºC. También es conveniente una buena insolación. No obstante, temperaturas extremas o fuertes heladas primaverales pueden afectar a la producción y calidad de los racimos.

Para el cultivo de la vid es recomendable suelos franco-arenosos y es tolerante a niveles altos de caliza activa. Sin embargo es sensible a la asfixia radicular, es decir, un proceso que limita la capacidad de respirar de la planta a través de la raíz y que se produce con un exceso de agua en el suelo.

Condiciones óptimas para el cultivo de uva de vino

Para la producción de un buen vino, la vid requiere suficiente frío invernal, lluvias primaverales, y sol con calor moderado durante el crecimiento y la maduración de los frutos en verano.

Durante el invierno, lo ideal son temperaturas muy bajas, para inhibir el crecimiento, pudiendo así descansar el viñedo, con heladas para exterminar las infecciones, aunque no demasiado fuertes para no dañar el cultivo. También se recomienda lluvia suficiente para tener reservas de humedad en la tierra.

En primavera, lo ideal son lluvias no muy fuertes para ayudar al crecimiento del viñedo, con un periodo de temperaturas templadas durante la floración, seguido de un verano caluroso y soleado con poca lluvia para permitir madurar la fruta en ese momento en crecimiento. A la finalización del verano y comienzo del otoño deben darse pocas lluvias para terminar de madurar la uva y recogerla durante la vendimia.

 

¿Sabías que el sistema de riego por goteo es el más utilizado en los cultivos de vid?

Es el más extendido en viñedos y el que mejores resultados está dando. La gran ventaja es que se puede automatizar totalmente. Por lo general, es suficiente con dos goteros por cepa, colocados a 15 centímetros de la misma, aunque depende del desarrollo de la planta y de la permeabilidad del suelo. La presión de trabajo de los goteros suele ser de 2 bares y su caudal normal es de 4 litros por hora.

La principal ventaja del riego por goteo, es que puede ser utilizado en terrenos con topografía irregular o en suelos con permeabilidad inadecuada. Con el sistema de riego por goteo se ahorra una gran cantidad de agua, se alcanza una eficiencia de riego hasta un 80% y se puede dosificar mejor el agua de riego aplicada.

Otras ventajas del riego por goteo en el cultivo de la vid

Son muchas las ventajas de instalar un sistema de riego por goteo en el cultivo de vid.
Con este sistema se minimizan los problemas de infiltración, ya que al regarse gota a gota no se producen escorrentías que se pierden por infiltración rápida. También se reducen las pérdidas por evaporación.

El riego por goteo minimiza la aparición de enfermedades fúngicas debido a una reducción de la humedad en la parte aérea de la planta y en el ambiente. La inundación y la aspersión son sistemas que producen las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades causadas por hongos.

El riego por goteo no interfiere en el resto de trabajos realizados en el cultivo, como la vendimia mecanizada. La maquinaria puede ser utilizada durante los riegos.

Otras de las ventajas es que el riego por goteo permite repartir los nutrientes necesarios de la vid y aplicarlos en las dosis y momentos óptimos ya disueltos en agua, por lo que son más efectivos y localizados. Esto permite también ahorrar en fetilizantes.

Los costes de instalación de riego por goteo son mínimos y en comparación con otros sistemas de riego son más económicos. Además, el coste de bombeo es menor, pues el sistema de riego gota a gota puede trabajar a una presión mucho menor que en otros mecanismos.

            El riego por goteo reduce la aparición de malas hierbas, pues la superficie de suelo mojado es menor y también evita la erosión del suelo, mientras que se mantiene la disponibilidad de agua en el suelo. Todas estas ventajas se ven incrementadas exponencialmente si se usa la tecnología de riego subterráneo.

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