Riego cultivo almendro

Su fruto es la materia prima de muchos productos como aceite, leche, crema hidratante… pero se usa, sobre todo, en repostería y para hacer turrones ¿ya sabéis de qué planta toca hablar esta vez? Pues sí, os vamos a hablar del almendro, un cultivo cada vez más importante tanto por sus productos derivados, como por su interés ecológico.

La almendra presenta múltiples beneficios para la salud. Es una buena fuente de aminoácidos esenciales. Posee un índice glucémico bajo y es tolerada por los diabéticos. Pero lo más destacado es su riqueza en grasa. El 65% son monoinsaturadas como las del aceite de oliva. Otra cualidad de la almendra es su poder antioxidante, cuyo efecto se debe a la vitamina E.

 

¿Sabías Qué…? España es el tercer país productor de almendra del mundo, con un volumen de cosecha que supone el 4% del total mundial

Almendro antes de recolección

España es el tercer país productor de almendra del mundo, con un volumen de cosecha que supone el 4% del total mundial. Según datos de la Mesa Nacional de Frutos Secos, en 2019 nuestro país produjo más de 62.500 toneladas de almendra grano de “alta calidad”, un 0,7% más que en 2018. La superficie de cultivo superó las 770.000 hectáreas según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Estos datos muestran la importancia económica que tiene el almendro en nuestro país, que genera un volumen de negocio de más de 1.000 millones de euros. Además, su cultivo ayuda a mantener la población rural y el medio ambiente. Razones más que suficientes para dedicar un espacio a los cuidados que requiere este cultivo.

 

Orígenes del cultivo del almendro

El almendro tiene su origen en las regiones montañosas de Asia Central. A través de rutas comerciales, fue expandiéndose por Persia, Mesopotamia y por todas las civilizaciones primitivas.

El almendro se cultiva en España desde hace 2.000 años. Posiblemente fue introducido por los fenicios y posteriormente propagado por los romanos, ya que ambos comerciaron con la almendra. Su cultivo se estableció, al principio, en las zonas costeras, donde sigue predominando, pero también se ha introducido hacia el interior e incluso en las zonas del norte.

El origen etimológico de la palabra “almendro” proviene del griego. Su nombre científico es Prunnus amygdalus, y pertenece a la familia de las rosáceas: árboles de raíces profundas, madera dura y flores blancas o rosadas.

 

Variedades de almendro

En España hay multitud de variedades de almendro que se pueden cultivar. Cada una presenta sus particularidades que dan como resultado diferentes frutos, en diferentes épocas del año. Aquí mostramos algunas de estas variedades proporcionadas por el Centro de Edafología y Biología Aplicada Segura del CSIC:

  • Antoñeta: Productividad elevada, medianamente resistente a enfermedades y alta autofertilidad.
  • Aylés: flor blanca normalmente o rosada. Fructifica sobre ramos mixtos.
  • Belona: autofértil, floración tardía, recolección temprana, productividad alta.
  • Cambra: floración tardía, de color blanco. Muy productiva y maduración temprana.
  • Constantí: mantiene buen equilibrio entre la producción y el crecimiento vegetativo.
  • Mardia: maduración temprana y densidad florarl temprana. Buena tolerancia a enfermedades.
  • Marinada: de floración tardía con una duración media y autofértil.
  • Penta: de gran productividad, buena resistencia a enfermedades, floración extra-tardía y autofertilidad elevada.
  • Tardona: productividad media, floración súper-extra-tardía y resistencia a enfermedades media.
  • Tarraco: densidad floral alta y maduración media-tardía.
  • Vairo: buen equilibrio entre producción y crecimiento vegetativo. Tiene una época de floración tardía y es autofértil.
  • Vialfas: de floración tardía y buena calidad de pepita. Densidad y floración elevada. Muy tolerante a las heladas.

 

Principales requerimientos edafoclimáticos del cultivo del almendro

El almendro sobrevive en condiciones muy complicadas, aunque en estos casos puede disminuir su productividad. Es un frutal de zonas cálidas, por lo que resulta poco tolerante al frío y mucho a la sequía. Tiene un largo periodo para la maduración del fruto. La floración tiene lugar en enero y hasta nueve meses después no se recolecta.

Se puede producir en secano de 300 mm, pero la rentabilidad se asegura a partir de los 600 mm. Para que se lleve a cabo una adecuada polinización hay que tener en cuenta los factores climáticos que afectan a las abejas, es decir, frío, heladas, lluvia, etc.).

 

El almendro prefiere suelos sueltos y arenosos, para evitar la asfixia radicular.

Filas cultivo almendro riego por goteo

El almendro prefiere suelos sueltos y arenosos, aunque vegetan en terrenos francos. Es poco tolerante a suelos encharcados y pesados, ya que no resiste la asfixia radicular y es muy susceptible a los ataques de Armillaria y Phytophthora.

 

Necesidades hídricas del cultivo del almendro

La productividad del almendro está directamente relacionada con el riego. Se ha comprobado que una buena gestión del riego aumenta su producción, doblándola con facilidad y regularizándola. A más cantidad de agua mayor será la producción, hasta que se alcanza un máximo anual de volumen de agua por encima del cual ya no aumentaría la producción.

La mayoría de los almendros se cultivan en secano, pero las nuevas plantaciones son de riego localizado y sin limitación de agua. No obstante, algunas parcelas reciben solo riegos de apoyo cuando la disponibilidad del agua lo permite. El riego por goteo se estima un consumo medio de 3.000 m3/ha para conseguir una buena producción.

 

Una producción de almendra óptima requiere de una dotación de agua de 3.000 m3/ha de media

En almendros en regadío se obtienen grandes aumentos de la productividad con relación a los de secano, pasando de una media de 120 kg pepita/ha en secano a producciones de 2.000-3.500 kg pepita/ha en regadío.

Hay que tener en cuenta que la época de mayor sensibilidad a la falta de agua es la primavera. Durante la primavera se dan las fases más sensibles al déficit hídrico que afectan a la producción: floración, cuajado, crecimiento del fruto, crecimiento vegetativo del árbol, desarrollo de las yemas, etc.

Después de la cosecha viene una época clave para el riego. El riego post-cosecha se relaciona con un aumento de la producción del año siguiente. Después de la cosecha y hasta la caída de las hojas es importante mantener al árbol en buen estado para acumular reservas de carbohidratos que serán necesarias al inicio del ciclo siguiente. El proceso de floración necesita carbohidratos y, como en esa fase el árbol no tiene hojas para realizar la fotosíntesis, es necesario que haya acumulado reservas el año anterior.

Para obtener altas producciones es necesario hacer árboles grandes, ya que el volumen de copa de los árboles está relacionado con la producción. A más volumen de copa, mayor producción.

 

¿Sabías que el riego por goteo es el sistema más eficiente en el cultivo del almendro?

Riego por goteo almendro

El sistema más eficiente para lograr una mayor productividad y calidad en el cultivo del almendro es el riego por goteo. Con este sistema se equilibra el desarrollo de las raíces desde el primer momento. Lo que se busca es crear una franja húmeda en la zona de las raíces sin llegar al encharcamiento. Esta franja se consigue con el solapamiento de los bulbos húmedos que crea cada gotero, siendo el tipo de suelo el factor más influyente.

El caudal de los goteros debe estar comprendido entre 1,6 y 2,3 l/h y la separación entre 50 y 75 cm. En suelos ligeros y muy drenantes se aconsejan caudales más bajos y una menor separación entre ellos. Sin embargo, en suelos con capacidad para retener agua, se pueden instalar goteros de mayor caudal y con mayor separación. De ahí la importancia de conocer el tipo de suelo para diseñar el sistema de riego de forma adecuada y eficiente, y para gestionar su manejo en cuanto a frecuencia y tiempos de riego.

El riego por goteo en el cultivo del almendro presenta grandes ventajas, entre ellas destacamos:

  • Menos pérdidas de agua por evaporación y escorrentía.
  • Al estar los goteros a la altura de las raíces, el agua se toma inmediatamente, lo que le hace más efectivo a dosis pequeñas de agua.
  • Otra ventaja importante del riego por goteo, es que permite la aplicación de los fertilizantes diluidos en el agua de riego, práctica que se conoce como fertiirrigación.
  • Al administrar el agua y los nutrientes de forma más directa al sistema radicular, mejora la fertilización.
  • Al no mojar la superficie, disminuye el crecimiento de malas hierbas.
  • Permite el riego durante la cosecha u otras necesidades que requiera el cultivo.
  • Se consigue una menor compactación del suelo y una mayor aireación del terreno, al formarse capilares y, por tanto, una mejor estructura del perfil del suelo que facilita el mejor desarrollo de los cultivos.
  • Ahorro en el coste energético en comparación con sistemas del riego como aspersión.

 

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