¿Conoces los tipos de plantaciones leguminosas y sus necesidades hídricas?

Las leguminosas o fabáceas es un grupo de plantas constituido por una gran variedad de árboles, arbustos, enredaderas e incluso hierbas, dando como fruto las legumbres. Las vainas de las leguminosas se cosechan con la intención de obtener las semillas de su interior, siendo una fuente importante de proteínas, hidratos de carbono, nutrientes y fibras que habitualmente es consumida en todo el mundo.

En el cultivo de leguminosas existen en torno a 19.000 especies, situándose como tercer grupo de plantas con mayor variedad. Entre ellas, las más comunes son: alfalfa, almorta, guisantes, judías, garbanzos, habas, lentejas, altramuz, cacahuetes, soja, algarrobo, mungo…

Ahora bien, ¿qué cantidad de agua para cultivar leguminosas se necesita?

Las necesidades hídricas de este tipo de plantas son, a veces, muy heterogéneas entre un cultivo y otro. Además, en ello también influye el tipo de suelo, clima y la humedad de la zona.

Hablemos del tipo de riego en los cultivos más comunes que se mencionaban anteriormente:

  • Alfalfa: En épocas primaverales esta planta requiere pocas cantidades de agua. Sin embargo, en periodos de alta evaporación su riego debe ser más continuo.
  • Almorta: Su suelo siempre debe de permanecer húmedo, por lo que el riego ha de ser frecuente.
  • Guisantes: Son de climas con frío moderado. Esta planta se adapta a casi todo tipo de suelos y requiere de un riego copioso.
  • Judías: Necesita abundante exposición al sol y un suelo húmedo, de modo que el riego debe ser frecuente siempre y cuando se evite el encharcamiento del suelo.
  • Garbanzos: Es una planta resistente a la sequía y su necesidad de agua es escasa.
  • Habas: Al igual que en el caso de los garbanzos, requiere poca cantidad de agua. Un suelo demasiado húmedo perjudica su buen crecimiento.
  • Lentejas: Necesita un suelo húmedo, por lo que se recomienda un riego periódico.
  • Altramuz: Se trata de un cultivo típico de secano, aunque precisa de riego puntual después de su floración.
  • Cacahuetes: Esta planta huye del exceso de humedad, sin embargo, su riego debe ser de forma abundante para estimular su crecimiento.
  • Soja: Necesita un suelo húmedo pero, a su vez, huye de los encharcamientos. Se podría decir que esta planta resiste bien la sequía, por tanto, el riego debe ser más bien escaso.
  • Algarrobo: Es un cultivo muy adaptable a las condiciones de sequía, con lo cual no requiere grandes cantidades de agua para su desarrollo.
  • Mungo: Propio de zonas secas con suelos de baja retención de agua, necesitando un riego escaso.

 

Otra anotación importante para este tipo de cultivos:

– Cereales y leguminosas –

Tanto en cultivo como en su consumo, la combinación de estos dos alimentos da lugar a un resultado positivo en su balance. Se trata de dos cultivos simultáneos que se complementan en cuanto a la utilización de los recursos disponibles (agua, luz y nutrientes) y causa una producción de en torno al 30% superior de la producción que si de un cultivo puro se tratase (100% leguminosas o 100% cereales). En cuanto a su consumo, las legumbres presentan déficit en metionina, sin embargo, les sobra lisina. Lo contrario ocurre con los cereales, que son deficitarios en lisina y ricos en metionina. Por tanto, la combinación de cereales y legumbres es perfecta, consiguiendo establecer una proteína de alto valor biológico. Una aplicación práctica de esta combinación es el caso de comer un plato de lentejas con arroz.

 

¿Qué cualidades de cultivos de leguminosas se te ocurren más a ti?

 

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